Una que es pobre y tiene que ir a la compra en metro no puede evitar quedarse ojiplática ante las gilipolleces de algunos ricos. Yo entiendo que la vida es así, que siempre ha habido clases y que mientras unas nos levantamos casi de madrugada para pagar el alquiler, otros están en la cama o siguen de fiesta en el Yate dando por culo (con perdón) al servicio. Pero aún así me alucina comprobar ya no solo las desigualdades sociales, sino la cantidad de memeces en que se puede gastar el tiempo y el dinero cuando te salen por las orejas.Por ejemplo, la señorona catalana que colecciona objetos absurdos de estrellas de cine, véase: el cenicero donde Marylin Monroe se supone que dejó las pastillas que la mataron o las bragas de encaje que se supone llevaba en la mítica escena de La tentación vive arriba. Se podría pensar que esta señora hace un bien social permitiéndonos a los pobres visitar sus exposiciones para ver objetos de incalculable valor, pero vaya, mejor labor social haría si pusiera los pies en el suelo un rato y dejara el orujo.
Otro ejemplo es la “gastrojoyería”. Palabra y fenómeno que ha debido inventar algún rico chiflado y aburrido y que se ha extendido como la pólvora por Europa, llegando, incluso, hasta nuestro humilde y nada europeo país. El fenómeno consiste en comerse el oro en virutas o laminado. Los que quieren arruinarnos dicen que es saludable para el organismo y que los egipcios ya lo tomaban por sus muchas propiedades, y es posible que tengan razón, pero también es posible que sea una soberana chorrada.
Entiendo que en tiempos de crisis los empresarios tengan que echar mano de su imaginación para no caer en la quiebra, pero de ahí a hacernos creer que el oro es más saludable que una manzana va un trecho. Vaya, que si la Carey come oro y bebe agua en envases de Svarovski ole sus cojones y su cuenta corriente, pero no todos tenemos su encefalograma (ni su dinero), así que un poquito de por favor.
Por mi parte seguiré bebiendo agua del grifo, espolvoreando la pizza con queso y yendo al AhorraMás en metro (me río yo de los brazos de Madonna). Quizás algún día un golpe de suerte me atrofie el cerebro y me crea que pagar 52 euros por una botella de agua es super great! pero de momento no se me ha caído la cabeza del cuello.

6 comentarios:
Buen argumento... eso de comer oro por el lujo de hacerlo me envenena. y con tanta necesidad que uno pasa aveces.
Oye, Mayo, pero qué buenísima entrada, ¡coño! Llevo unos días sin poder leer Cartografía porque he estado hasta arriba de trabajo y tengo tanto que leer de mis estudiantes que no ha podido ser. Pero me ha venido muy bien leer esta entrada para echarme unas risas.
La verdad es que me ha dejado usted sin palabras. Acierta en todo y a menudo con elegancia. Me voy a permitir imprimir esta entrada suya para leerla en alto en el trabajo como terapia para relajar los músculos del cuerpo y ejercitar los de la cara.
En un mundo con tanta gente muriendo de hambre me parece una grandísima falta de respeto gastarse millonadas en objetos que han sido usados por famosos o cosas de ese tipo. ¡Por favor! Con la de gente que muere en el mundo cada día por no poder acceder a agua potable o electricidad para no morirse de frío.
… no puedo con esas cosas, simplemente no puedo.
Pandereta
Me alegro de haberte alegrado, pandereta. A veces puedo ser muy graciosa (sobre todo en tiempos de crisis), pero se me pasa enseguida :)
Besos!
JJ, gracias por su visita.
Hola Sue!
Muchas gracias por tus palabras... tienes razón, tres años dan para mucho, para subir, para bajar, para dejarlo, para desesperarse...
Y qué buena entrada, tienes mucha razón. A mi me sigue pareciendo increíble que la gente se permita según qué lujos. No por el hecho del lujo en sí, sino por la estupidez (en la mayoría de los casos).
Besitos
Ya la vi yo musculada cuando la conocí in person y no sabía el porqué... ¡Eso hace fuerte a una pluma como usted!
Por cierto, que usted bebe agua del grifo porque el agua de Madrid es de lo mejorcito. Tendría que probar el agua con sabor a cal de mi hermosa ciudad...
By the way, tiene usted más razón que un santo.
Ah! y confirmo el comentario de Pandereta: siempre habla con elegancia, aunque patee el culo a tó dios.
Un besico.
Hola Acorde!!! :) Pensé que no llegaría usted nunca (al final me han pegado el "usted"). Es que un post sin coment tuyo no es lo mismo, vamos que es como si le faltara algo.
Gracias por sus palabras, me han animado mucho. Usted sí que es elegante!
Por cierto! ¡Lo de los brazos no es broma! jajaja El otro día en la revisión, la doctora se extrañó cuando leyó el "NO" en la casilla "Practica algún deporte". Me dijo que parecia que si, entonces yo le conté que en el pasado algo hice, pero que ahora tenía bastante con ir en metro a la compra.
Norma, encantada de verla por acá. Espero que su blog siga en forma muchos años.
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