Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

lunes, 6 de octubre de 2008

SON DOS DÍAS


A veces no os da la sensación de que vuestra vida se reduce a:

-Facturas que pagar
-Montañas de ropa que planchar
-Anuncios de adelgazantes
-Ruidos

La última factura pagada: Telefónica por partida doble: Móvil e Internet. Dos herramientas que nos han obligado a necesitar y que ahora nos chutamos en vena casi cada día. No sé vosotros, pero yo cada vez que veo un yonqui me acuerdo de Telefónica y de mi conexión a Internet.

La última montaña de ropa planchada: El jueves. Dos lavadoras. Ropa de las vacaciones, sábanas y toallas. Una de las cosas que más odio en este mundo es planchar, sobre todo toallas y sábanas. Si, aquello que te entrega tu mami cuando no levantas un palmo de suelo para que empieces a practicar (“porque algún día serás una ama de tu casa y tendrás que hacerlo”).
Y cuando tienes ocho años te diviertes porque son piezas planas que no dan guerra, pero cuando llevas más de 20 años planchando es como pincharse con un alfiler 20 veces en el mismo sitio. Aburrido e irritante.
Si tengo que elegir, hasta prefiero planchar una camisa (“primero las mangas, así, porque algún día se las tendrás que planchar a tu marido”) y eso que ni uso por no plancharlas (ni marido ni camisas).

El último anuncio de adelgazantes: Obegráss, en la radio. Dos mujeres muy pizpiretas se pelean por adelgazar y ser felices. Y yo me pregunto ¿por qué los anuncios de adelgazantes siempre los hacen mujeres? ¿Es que los hombres no engordan? …No engordan, no limpian…Solo conducen coches y se afeitan, y se conservan delgados y jóvenes por siempre jamás.

Pues va a ser que no, porque aunque quiera creerme un ratito eso de que siempre son niños (que va a ser que tampoco), no me creo que conserven su fisonomía de Peter Pan forever o que no frieguen…Vamos que yo creo que ya es hora de que los publicistas, que imagino además que serán chicos y chicas jóvenes y pizpiretos, empiecen a hacer anuncios un poquito más realistas. ¡Ehh! Que todos sabemos que la publi tiene que seducir y espetar, pero de ahí a engañar…

-Último ruido molesto (sin contar a mis vecinos que tienen la exclusiva): los niños regetón. No sé como los llaman: ¿poperos? …no sé, yo los llamo regetones porque siempre llevan música regetón (melodía cansina, letras machistas). No es que la escuchen, es que la llevan incorporada y siempre ON para que todos la escuchemos. Aún estoy en averiguaciones a ver de dónde les sale, todo apunta al móvil de última generación pero yo no me fío. Yo creo que son mutantes del planeta Ipod con MP3 en lugar de cerebelo.

Es una pena que nadie les diga el horror que son y lo que molestan. Pero claro, se supone que vivimos en un país democrático y libre donde el que molesta puede molestar y el que no molesta tiene que aguantar.

Menos mal que todo esto es un post y aunque sea absolutamente real también es parcial y hay mogollón de cosas chulas que completan la vida, muchas más que las absurdas y molestas, sin duda:

Los besos
El vino
El Soul
Las fresas
El ocaso en el mar…

A si que olvidaros de vuestros jefes un rato y a rebañar todos la vida. Que solo hay una y además son dos días… por si no lo sabíais.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Sí, Sue. Menos mal que hay mogollón de cosas chulas que complementan nuestras vidas. Me han encantado las cinco que has querido compartir, aunque imagino que tendrás muchas más. Coincido intensamente en la primera y de ahí parto para compartir algunas otras. Me encantaría conocer las cinco primeras de todos los que lean esta entrada.

Los besos
Descubrir un nuevo lugar
Un día de sol y playa en pleno invierno
Cocinar con amigos
Reencontrarse con ese alguien y su magia…

Pandereta

A corderetas con mi alma: "Corde" dijo...

Lo siento, Pandereta, pero en estos días no tengo cosas chulas... para otra ocasión.
Sue, querida, en mi casa aún no tengo mesa de planchar, me niego a pasarme todo el día torturada con eso. Plancha sí que hay, que conste.
Ah! y el reggeaton me tiene muerta. Hay un local enfrente de mi casa... no le cuento más.
Y sí, la vida son dos días, pero unas veces parecen mil años y otras dos horas.
Besos.

Davidik dijo...

Los besos
Descubrir un nuevo lugar
Llegar a la cima de una montaña
Encontrarse con los buenos amigos
Un buen concierto

Odio profundamente planchar. Bueno, sólo lo he hecho una vez, hace tres días, y fue una pesadilla. Casi nunca me pongo cmisas pero desde ahora no me pienso poner una más en la vida.
Sobre facturas prefiero no hablar, que ayer me llegaron todas de golpe y este mes ha sido muy duro.
Yo no me mantengo joven y delgado, pero sé cuál es el adelgazante que necesito urgentemente: reducir el consumo de cerveza... pero es taaaan dificil... :(
Sobre el regetón... Puaajjjj...

Sue dijo...

Pandereta, así me gusta oirte. Animada. Ese día de sol en la playa en invierno ummmmm!!!! y los reencuentros son mágicos, sin duda.
No sé dónde leí que una de las cosas que uno debía hacer para mantenerse sano, felíz y equilibrado en su vida era descubrir un lugar nuevo al menos una vez al año. Perderse.

Acorde, anímese, que la plancha es odiosa pero si busca en los rincones hallará montones de cositas buenas. Ya lo verá. Busque.

Davidik, me falta probar lo de la montaña, pero seguro que como en el resto de cosas, estoy de acuerdo con usted. Como no estarlo,, profesor :)

Hans dijo...

Adoro las cinco cosas: el soul, el vino, las fresas, los besos, los ocasos en el mar (esto de modo menos efectivo: lo disfruto mucho menos, pues no vivo junto al mar. Las otras cuatro cosas procuro gozarlas todos los días). Aberro las cosas que dices: el ruido (sobre todo en su versión reggaeton, qué asco más grande), las facturas (aunque más bien odio pagar las cosas superfluas o escasamente interesantes), los anuncios de adelgazantes (aunque máss bien lo que me pasma es que siempre salgan chicas jóvenes, guapas, más bien delgadas). En cuanto al montón de plancha, lo que no me gusta nada es planchar. Hay un matiz. Tampoco me gusta nada la subyacente caótica (pero caótica 'mal') que hay en todo montón de ropa de plancha. El algodón limpio-pero-arrugado no me disgusta, he de decir. Me disgusta el montonazo de trabajo aldío que comporta un montón de ropa para planchar. Digo baldío no porque me guste llevar la ropa mal planchada, que evidentemente no, (en absoluto) si no porque es un esfuerzo notable que desaparece muy rápido...

Sue dijo...

Totalmente de acuerdo, Hans, planchar es un esfuerzo notable que desaparece rápido, lo ha descrito usted perfectamente.