Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

lunes, 15 de septiembre de 2008

EL DOCTOR BENWAY ATACA DE NUEVO


Aunque, pensándolo bien, quizás nunca dejó de hacerlo y todo ha sido un espejismo de nuestras mentes sedientas de utopía. Nosotros aquí creyendo que lo controlamos todo y él, mientras tanto, manipulando hasta la hora de nuestro nacimiento.

Si alguno de vosotros habéis leído El almuerzo desnudo, de W.S. Burroughs sabréis de qué demonios hablo, aunque entenderé que incluso conociendo la novela no sepáis a cuento de qué viene toda esta parrafada….

En fin, como siempre, a ver si puedo explicarlo.

A todos nos ocurre que en ocasiones muy contadas nos sobreviene un momento de lucidez y distinguimos que es un momento de lucidez porque la mayoría del tiempo estamos sumidos en una vida loca y estúpida sin tiempo para pensar en nada que no sea el puñetero fin de mes. Bueeeeno, vale, hablaré en singular para que nadie se ofenda. Yo y solo yo estoy inmersa en esa vida loca y estúpida.

La cuestión es que en uno de estos momentos de lucidez carente de ingenuidad que suelo tener muy de vez en cuando, me acordé del doctor Benway y comprendí que la locura en la que estaba sumido Burroughs al desarrollarlo como personaje, fue decisiva para convertirlo en referente lúcido y real. Es decir, el doctor Benway es un personaje de ficción desarrollado en lo más profundo de una mente adicta a todo tipo de substancias (¿o es el cuerpo el adicto?), pero lo que representa existe y está entre nosotros.
Quizás no sea Burroughs el más indicado para dar lecciones de moral (quizás tampoco de literatura, aunque a mi me parezca rebueno y me coman con patatas los críticos más radicales del sector), pero a lo mejor el hecho de ser un zombi que deambula por los márgenes le otorga ese sexto o séptimo sentido para comprender toda la escena. Otra cuestión es la forma que tome el escupitajo al salir de su boca y/o pluma, pero eso no es lo que nos ocupa. El estilo literario es otra cosa.

Para ejemplificarlo os hago un copy de algo que comentaba Acorderetas en uno se sus post a propósito de la “pose” y la mentira del primer ministro de Guinea Ecuatorial en la Expo de Zaragoza. Apoyado y vitoreado por otros tantos mandatarios, presentes y ausentes. Me parece interesante hacer el copy para que mi paranoia sea mejor entendida (aunque no sea compartida):

“Sr. Fernández (comisario de la Expo) y Sr. Miliam (ministro de Guinea Ecuatorial): Son unos mentirosos de tomo y lomo. La mayoría de la gente en Guinea no tiene agua potable y la poca gente que la tiene necesita hervirla porque no ha pasado por los procesos necesarios para denominarla como tal. Y puede que estadísticamente Guinea haya crecido todo lo que dicen, pero el dinero se lo ha llevado el de siempre y sus amiguetes y la población sigue teniendo los mismos problemas que tenían hace una década o dos. Tiene una tasa de mortandad infantil grande y eso no es sinónimo de crecimiento, más bien de todo lo contrario.
Y para terminar mi pequeña crítica, he de decir que Guinea no vive ningún proceso de dinamismo y transformación desde finales de los sesenta. Después de la dictadura de Macías, llegó la de Obiang y se sigue encarcelando y torturando a gente si no tiene las mismas ideas que estipula el régimen. Y no voy a hablar del papel de España que se me calienta la boca. Sólo diré que las relaciones de cooperación se rompieron en el 94 (creo) y desde entonces los habitantes más necesitados tienen un soporte menos en el que apoyarse cuando hay problemas.”

El doctor Benway es un médico especialista en el control total, en el condicionamiento de la mente humana mediante monstruosos experimentos.
¿No os recuerda a cuando leéis los periódicos?

A mi sí y como para mi Burroughs es un analista nato que le da 100 vueltas a muchos periodistas de carrera y que supera con creces las expectativas de un escritor, me creo lo que dice, aunque lo disfrace del surrealismo más extremo o lo manche de sangre.

En definitiva, que estamos ante un mundo dominado por la mentira y el capital, que es básicamente lo que viene a decir este pobre yonqui, y que así no se puede.


2 comentarios:

A corderetas con mi alma: "Corde" dijo...

Primero, agradecerle que nombre un post que significa mucho para mí (como todos los referentes a Guinea).
Segundo, graias por la recomendación. Siempre propone y encima lo hace para bien. Me encanta tener unos gustos tan similares con alguien a quien no conozco. Iré a por Burroughs, no lo dude.
Un abrazo, querida.

Sue dijo...

Bueno, permítame una indicación antes de asomarse al universo Burroghs porque no es apto para todo tipo de almas. Yo sí conseguí terminar El almuerzo desnudo (quizás me animaba alguna de mis obsesiones), pero conozco personas que no han podido él. Quizás demasiado fuerte, quizás demasiado surrealista...

En cualquier caso no es una lectura agradable, aunque no le quita méritos. Si usted puede, adelante y ya me contará.