
A veces me sorprendo soñando lo siguiente:
"Tomo la recortada de mi armario, salgo de casa, entro en el portal de al lado, subo al primer piso, le doy una patada a la puerta y me lío a tiros. Unos minutos después: el silencio. Por fin".
Puede que penséis que soy una desquiciada que necesita terapia y una camisa de fuerza urgente, o una celda, o comer menos carne (Txumari dice que comer carne hace más agresivas a las personas), pero tendríais que estar en mi pellejo para daros cuenta de que si cumpliera mi sueño, le haría un gran favor al vecindario y al mundo. Porque no creo que el mundo necesite un abuelo que llama "gilipollas" a su nieta de 3 años , ni un marido que llama "bruja" a su mujer ni "hijo de puta" a su hijo. Y viceversa.
Yo no quería escribir sobre esto, porque me deprime enormemente, pero supongo que necesitaba soltarlo. La verdad es que no logro asimilar ese tipo de comunicación ni esos modales, no logro ignorarlos por muy alta que ponga la música ni, por supuesto, entenderlos.
A veces me canso de justificarlo todo, de intentar encontrar explicaciones razonables a comportamientos que no lo son, de comprender lo incomprensible. Hay ciertas miserias ajenas con las que no puedo, entre ellas la mala educación.
No sé en qué momento esta familia empezó a perderse el respeto, imagino que viene de hace tiempo, no tiene pinta de ser una costumbre que acaben de adquirir, pero sea como sea a mi me llega al alma escuchar cómo se degradan, se humillan y son capaces de hacerlo cada día con la misma fuerza, o más, que el anterior. Sin importarles el desgaste que supone para la propia dignidad, ni pararse a pensar qué es lo que están haciendo con sus vidas. Y lo peor es que sacan a la luz lo peor de mi y me hacen imaginar cosas horribles.
Es tan triste.
Yo no quería escribir sobre esto, porque tengo muchísimas cosas alegres de las que escribir, pero tenía que soltarlo. Uff.
Era necesario.
4 comentarios:
Yo también, en ocasiones utilizaría la recortada.
Se sorprendería de la cantidad de casas que viven la misma situación. Podrás lograr salir de ahí medio cuerdo, pero nunca serás una persona normal.
Pues le juro, Acorde, que yo nunca escuché nada igual. Y mire que he tenido toda clase de vecinos (desde los cotillas hasta los que discuten hasta por el tiempo atmosférico), pero jamás había escuchado tanta miseria. Jamás tanta junta.
Yo no los conozco y no sé cómo han llegado hasta esa especie de punto sin retorno, pero, qué quiere que le diga, a estas alturas me la suda que sean algún día personas normales.
Lo único que quiero es que se callen o que se larguen, ya que de momento yo no puedo largarme. Que les toque la lotería y se vayan, no les deseo mal. Solo que desaparezcan de mi oído, POR FAVOOOOORRRRR!!!!!!!!!!
Lo peor es que la saga continuará porque los niños de esa familia mamarán toda esa miseria y les será muy difícil deshacerse de ella por resultarles una conducta normal.
Si te hace sentir algo mejor, que lo dudo, yo también tengo unos vecinos bastante molestos: ratones. Y me están volviendo paranoica. No gritan ni se insultan entre ellos, pero los oigo haciendo ruiditos detrás de la nevera y la cocina y de vez en cuando asoman la cabeza. Las cosas por aquí son muy antiguas y la proximidad del río empeora la situación. Suelo ver solamente uno cada vez, y si consigo que caiga en la trampa a la semana siguiente llega otro. Y te aseguro que no tienen nada que ver con Firmín o Ratotouille… que ya te veo venir. No tienen nada de intelectuales, ¿eh? Aunque son bien listos. Si no me importaría que se quedaran si colaboraran en las tareas de la casa y dejaran de hacer esos ruiditos tan desagradables. Me tienen paranoica perdida porque siento que me los voy a encontrar al abrir cualquier cajón. Ayer la que pegó un grito fui yo y casi dejo caer al suelo todos los platos que llevaba encima.
Te cambio un rato a tus vecinos por mis ratones. Te aseguro que cualquiera que escuchara a adultos insultando a menores de edad llamaría a los servicios sociales y los denunciarían por maltrato infantil. Pero a ver, ¿de qué acuso yo a los ratones? y ¿dónde? ¡Un exterminador me cobra el alquiler de un mes!
Pandereta
Lo siento Pandereta, la verdad es que los vecinos ratones no molan nada. Yo una vez tuve uno en mi casa,(y digo MI CASA porque era mia) y pasaron semanas hasta que le dimos caza.
Era pequeño y muy gracioso, pero iba dejando restos por toda la casa, incluso llegué a ver excrementitos en mi almohada!! Casi me vuelvo loca pensando que el ratón podría haber estado al lado de mi cara mientras dormia...Uff!
En cualquier caso, acepto el trueque. Te mando vía aérea al abuelo, la abuela, los hijos, la nieta y los dos perros y me mandas los ratones.
A ver quién termina antes en Cienpozuelos.
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