Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

viernes, 29 de agosto de 2008

BOCANADA DE VIDA


Mirad que me fastidia dejar un post negativo colgado por ahí, a la intemperie, durante mucho tiempo, pero es que no he tenido de eso (tiempo) para escribir ninguna historia chiripitiflaútica que nos quitara a todos el mal sabor de boca de mis vecinos. Que, por cierto, el otro día me faltó un tantito así para llamar al 092.
Al final no lo hice porque se callaron dos minutos antes de las 12.00pm y a una le gusta hacer las cosas bien, incluso cuando quiere joder a alguien. Aunque en este caso, esos alguienes no sean personas, sino cavernícolas que se merecen ser bien jodidos. Y sino que no hubieran salido de su cueva para vivir en comunidad, pues ya lo decía bien clarito Platón: no todo el mundo puede.

Esto no significa que el hombre no sea un ser social por naturaleza (yo creo que lo es), pero está claro que no todos sociabilizan y se comunican de la misma forma. A si que sería bueno que los que se hablan a gritos y con insultos se retiren a vivir todos juntos allí donde no molesten a los que intentamos no molestar.

Pero no voy a seguir por aquí que me prendo, mejor cuento hasta diez y respiro hondo, que la vida puede ser muy bella si una pone interés.

Hoy en el trabajo, por ejemplo. Sin que haya cesado el estrés ni las ganas de matar a alguien, he tenido un magnífico día. Y para reafirmarlo ha llegado una antigua compañera (ahora funcionaria) que me ha insuflado parte de su pasión por la vida y su optimismo. No venía lamentándose por haber terminado sus vacaciones, sino feliz por haber regresado a casa sana y salva con su toda su familia. Comentando que alguna mañana que otra se ha despertado sintiendo eso tan difícil y que ya tanto nos cuesta sentir que es el hecho de estar vivos.

Y qué gran verdad.

Una se despierta casi siempre con la amarga sensación de que le faltan muchas cosas por hacer, por conseguir, por conocer, por atrapar. Se queja de tener que madrugar para ir a la oficina, de que el trabajo es mucho para una persona, de que nadie la entiende, de que el cine es muy caro, de que quitaron LEX, de que sus vecinos son unos HP, de que el metro es un horno o una nevera, de que olvidó comprar arroz y hay que desandar lo andado hacia el AhorraMás, de que ese tipo la engañó o de que su sueldo es una mierda, pero no se da cuenta, no me doy cuenta, de que la vida diaria, que no tendría por qué darme nada, me ofrece momentos increíbles, porque el simple hecho de poder disfrutarlos es ya increíble.

Me ofrece el momento de estar viva y valorar lo que tengo y lo que siento, por ejemplo, por un compañero que me ayuda a trasplantar ese casi árbol en que se ha convertido aquél ramillete de hojas que llegó conmigo hace cuatro años al Dpto. Quizás tan temeroso de meter la pata como yo…

Me ofrece café y tostas con otra compañera en la calle Piamonte, al olor de las historias que ella me cuenta de lo que allí se cuece desde bien temprano. Hombres tomando whisky con mujeres que no son sus mujeres, empleados que canturrean mientras sirven los desayunos desde mucho antes que salga el sol. La chica de las cien tortillas…

Me ofrece el momento de valorar que ni yo ni mis seres queridos estábamos en ese avión que nunca llegó a volar y que se llevó muchas vidas, entre ellas la de una persona de la que me hablaron también hoy. Justo antes de la bocanada de vida que nos trajo la funcionaria. Un poco después del café.

Me ofrece nuevos horizontes que descubrir cada día, nuevos ingredientes con los que experimentar en la cocina, nuevos amigos que me devuelven la esperanza, compañeras de trabajo que me sirven de musas…

A lo mejor es porque este mes no he leído los periódicos (los repartidores andan de vacaciones, o en otro trabajo mal pagado) y casi no he querido escuchar las noticias, o que me levanté con los ojos de una niña (la que fui), no sé, quizás no tengo motivos y los que tengo son inventados, o prestados. Solo sé que hoy me siento bien y espero, de todo corazón, que vosotros, todos, os sintáis igual o mejor.

Dedicatoria: A mi sister, que lo está pasando un ratico mal.


Cada vez que toco un poco fondo,
cada vez que el tiempo vuela
un recuerdo (más que) pasajero,
otra ilusión que llega.


Cada corazón merece una oportunidad,
y esta perdida sola en medio de la ciudad.
Soy el que lo piensa por los dos,
hasta que sale el sol.


Cada sensación o sentir vulgar,
una sola cosa, un sólo lugar.
Un recuerdo más que pasajero,
será como empezar otra vez de cero.


Cada corazón merece una oportunidad.
Y está perdida sola en medio de la ciudad.
Soy el que lo piensa por los dos,
hasta que sale el sol.


No importa el problema,
no importa la solución.
Me quedo con lo poco que queda,
entero en el corazón.

Me gustan los problemas,
no existe otra explicación,
esta (sí) es una dulce condena!
una dulce rendición
-Dulce condena-
Los Rodríguez

7 comentarios:

Lila dijo...

Es cierto, poco de lo bueno vemos, somos retoricos en la queja...

Un post excelente.

A corderetas con mi alma: "Corde" dijo...

Pues tiene razón querida, no seré yo quien se la quite. De vez en cuando esos días molan, aunque no hayas hecho nada especial, es así como te sientes. Y digo de vez en cuando porque somos como somos y tendemos a realizar el acto contrario. Nos "gusta" la tragedia más que a un perro el paté (vaya comparación!). Intentaré pasar un día de esos y se lo comunico.
Gracias, niña.

A corderetas con mi alma: "Corde" dijo...

Vale, hoy he pasado ese día. No me ha costado mucho tiempo no? Será que he hecho los deberes.

Sue dijo...

BIEN POR ACORDE!!!!

Anónimo dijo...

http://100cuentos.blogspot.com

Quieres participar?
Me gusta mucho tu blog

Sue dijo...

Gracias Esperanza, y bienvenida.

Anónimo, gracias tb, pero no veo dónde participar.

Acorde, gracias siempre.

Ani dijo...

Hola Sue. Me ha encantado su post. Siempre me encantan, pero es cierto que prefiero uno de estos a uno de los otros, usted ya me entiende, aunque todos tenemos días malos y es lícito usar el espacio de uno para gritarlo a los cuatro vientos. Sabe que yo estoy aquí para cualquiera de las dos cosas.
Me encantan los Rodríguez y esta canción en especial, tiene una letra alucinante.
Un beso muy fuerte para usted y para su hermana, que espero que esté mejor.