
Sin embargo, de un tiempo a esta parte me voy dando golpes y cayendo en la cuenta de que podría ser mucho más feliz si lograra deshacerme de esas falsas esperanzas. Si fuera capaz de entender que todo es un juego y lograra meterme en la cabeza las estrategias para elaborar mis propias trampas. Entonces, tendría la mano ganadora y estaría mucho más cerca de la felicidad.
Es complicado llevarlo a cabo si no eres una experta jugadora, pero conseguirlo debe reportar muchas satisfacciones, a juzgar por lo felices que parecen los que siempre ganan...y sonríen.
A mi, cuando pienso en esto de la felicidad y las expectativas y tal, me viene siempre a la mente la escena de aquella perorata sobre el amor que cierto día nos recitó un profesor en la facultad. Un perfecto simposium al auxilio del amor inmediato e incondicional con Shakespeare y Ovidio de estrellas invitadas. Todo para terminar defendiendo y justificando la incondicionalidad de nuestros actos afectivos, dejando a un lado la causa y el efecto.
Cuando no hay condiciones, no hay efecto ni causa, o mejor dicho, no importan. Cuando no hay por qué no hay porque. Es decir, una tiene que hacer las cosas que quiera hacer, o decir las cosas que quiera decir con independencia de sus efectos y sin esperar nada a cambio. Esto es: porque sí. Si una ama deber amar sin condiciones ni variaciones por causas externas, si una brinda debe ser sin intereses. La acción depende única y exclusivamente de la voluntad. De una voluntad fuerte, valiente y ambiciosa. Sin expectativas. Como la de Romeo y Julieta.
Ellos se amaban por encima de todo, incluso de sus propias vidas, puesto que no les importó morir en el intento. Pero yo me pregunto ¿y si uno de los dos no hubiera amado? ¿Qué hubiera hecho Romeo si Julieta jamás hubiera respondido a sus expectativas? ¿Hubiera escalado hasta su balcón con peligro de muerte tantas veces? ¿Hubiera sido capaz de enfrentarse a su familia y a la familia Capuleto? ¿Hubiera muerto por Julieta?…
Yo no lo sé, pero trasladando este sentimiento carente de expectativas al resto de vínculos personales solo se me ocurre que funcione en uno: el vínculo madre e hijo. Una madre hará por su hijo lo imposible sin esperar nada a cambio, sin tener expectativas, con una voluntad fuerte y valiente. En el resto de los casos no me salen las cuentas.
Es decir que una puede hacer tremendos esfuerzos por mantener ciertos vínculos o comodidades ajenas a su alrededor, incluso puede hacerlo sin esperar nada a cambio muchas veces. Pero si no eres el personaje de una novela, no tienes hijos, ni eres capaz de hacer trampas, llega un momento en que te asalta y te come la expectativa. Poco, casi nada, a veces es solo una pequeña luz... pero suficiente para romperte en pedazos si te falta.

4 comentarios:
Joé, que bien se ha explicado, querida. Las expectativas nos destrozan, al menos a mí me dejan muy tocada. Y no sé por qué, si por consecuencia de mi relación con materna, no estoy del todo de acuerdo con lo de la madre y el hijo. Ambas partes mantienen expectativas en numerosas ocasiones o por lo menos en mi caso así se ha dado.
Yo creo que hasta Teresa de Calcuta tuvo expectativas incumplidas muchas veces a lo largo de su vida. Me parece que la naturaleza del ser humano es así, pero tampoco me haga caso. Yo no terminé antropología y fue por algo. ;)
Uy,a mi me encantaba la antropología... aunque no siempre tal y como me la enseñaron.
Si, supongo que una madre tiene expectativas para con su prole, pero el vínculo hacia ella (la prole) es incondicional... o al menos es lo que yo he vivido con la mía (mi madre, no mi prole).
No digo que no tuviera expectativas sobre mi (muchas sin duda, que con el tiempo ha tenido que eliminar de su mente), sino que todo cuanto hizo por mi y cuanto hace aún hoy, no está condicionado por nada exterior o a expensas de que yo le de algo a cambio.
No me hace favores para después pedirme favores a mi, ni me hace regalos por compromiso o para que después yo se los haga a ella. No me manipula en ningún sentido ni me hace chantajes emocionales y si la necesito siempre está ahí, aún cuando yo no le pida nunca ayuda y aún habiéndole roto todas sus expectativas.
A eso me refería más o menos... más o menos a lo de siempre.
Sé a lo que se refería, querida. Y ha tenido mucha suerte.
Bss
I know, sé que es usted una chica lista. Es que una tiene complejo de profesora y a veces le da por explicarlo todo... y otras nada.
:)
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