Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

viernes, 13 de junio de 2008

¿QUÉ CRISIS?


Bueno pues ya está aquí la famosa crisis, ala, ahora a comérnosla con patatas (a falta de pan...) Y no viene sola, ojo, viene con sus huelgas, sus piquetes y su cruce de culpas, como debe ser. Si es que no nos podemos quejar, estamos mejor que queremos.

Ya sé que tomarse la crisis a broma no queda bien, pero es que yo tengo otras cosas en la cabeza mucho más importantes que la crisis petrolera mundial. No sé, a lo mejor es porque camino sin gasolina y me importa un carajo que suba el petróleo. Ya, ya sé que si sube la gasolina suben los precios de las cosas y eso me afecta también a mi, pero como eso lleva afectándome ya muchas lunas, al igual que otras muchas cosas, no me siento peor ahora que hace un par de meses.

De momento sigo comiendo y bailando igual, escucho la música que quiero y leo lo que me interesa, viajo y lloro un poco más, eso sí, pero obviamente no es por la crisis y escribo cuando consigo blindar un momento para ello. Más o menos como siempre. Y como siempre, me sigue gustando llevar la contra y es por eso que no voy a protestar por la situación del país ahora que todos lo hacen. Será también que estoy un poco harta de haberlo hecho durante un blog entero y echo de menos un
ratico de pas, como dicen en Colombia.

Paz para escribir sobre Millás, por ejemplo, que es mi último descubrimiento literario o sobre LEX, la nueva serie de Javier Cámara de la que, obviamente, me he quedado colgada sin remedio. Ni que decir tiene que Javier está genial de abogado sin escrúpulos. Jo, quien le ha visto y quien le ve, ahora se le rifan las niñas monas de los bufetes vecinos. ¡Pero que conste que yo le vi primero!

En fin, ñoñerías a parte (pero que conste que yo le vi primero), he decidido casarme con Telefónica para darle a Sebastián un poco de vidilla. Le noto triste y meditabundo desde nuestra ruptura con Orange, al momento irascible, lento y sin ganas de nada. A veces se bloquea y no hay manera de arrancarle una sonrisa y eso no lo puedo permitir. Está claro que necesita navegar, salir, volar, explotar...y yo también. Además, estoy hasta lo que rima con moño de mis rollos con los ciber y quiero algo más duradero.

A dios pongo por testigo que no volveré a esos pequeños antros inmundos con empleados desagradables y adolescentes gritones, aunque tenga que mentir, robar, mendigar o matar. ¡A dios pongo por testigo!

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