Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

sábado, 31 de mayo de 2008

CHINA

Menudo viajecito de vuelta me han dado. Entre el puñetero aire acondicionado y el adolescente pijo que me tocó al lado (y que "recolocaron" en clase turista porque business llegó al overbooking) me han dado ganas de hacer explotar el Boing de US Airways. Pero que no cunda el pánico, que esto último es broma agentes de la NSA*, no se me pongan nerviosos que yo de bombas se menos que de fútbol, y ya es decir.

El caso es que he vuelto a la meseta sana y salva (aunque congelada de frío) y con fuerzas para seguir construyendo. El tiempo nos dirá el qué y sobre todo cómo.

Dos semanas sin saber nada de la Hispania y sin echar de menos ni las lentejas...bueno, supongo que para eso necesitaría mucho más tiempo o mucha más distancia. Quizás si me fuera a la China...

Lo que sí estoy echando de menos es la abundancia de USA, sus olores y sabores, su color, a mi hermanita... Ya lo dijo Miguel Delibes y después Muñoz Molina a propósito de Nueva York, hay lugares a los que uno parece que regresa en lugar de ir. Lugares que uno siente como el propio hogar aunque uno no viva en ellos. Quizás algún día me ocurra con China pero por el momento solo me ocurre con Nueva York y Philadelpia.

Quizás es por aquello que apuntaba Delibes en su ensayo costumbrista y lingüistico sobre USA, que el americano medio es un tipo tremendamente respetuoso y amable. No te niega un saludo, una sonrisa o su ayuda ni en las situaciones más tensas, aunque en el fondo su corazón sea de madera.

A lo mejor es por eso que no les guardo rencor siquiera por haberme manoseado a la entrada de Miss Liberty. La placa de metal de mis jeans hizo saltar las alarmas y empecé a temer que mi visita al monumento se convirtiera en el anuncio aquél de Enrique Iglesias... Si, ese en el que se quita toda la ropa en un control porque no deja de "pitarle" su Viceroy.

Menos mal que al final la agente que me registró y los "lucecitas" de alrededor entendieron que lo que sonaba eran los jeans y no mi sujetador cosido con goma 2. Yo lo único que sentí es que no me registrara el policia guapo de la entrada ¡ummmm! Con él me hubiera ido hasta la China...

Frivolidades a parte, ahora debo luchar por construir y espantar la melancolía y la moriña. He pensado que la mejor forma es volver a tomar un avión, desnudarse y hacer saltar las alarmas, a si que ya tengo preparado otro viajecito, aunque esta vez un poquito más cerca :Escocia.


PD: Dedico esta entrada a China, por supuesto.


*NSA: National Security Agency

3 comentarios:

A corderetas con mi alma: "Corde" dijo...

Guau, al final me tocará leer a Delibes y todo.
Siempre te cachea el que no tiene que ser, y más aún en USA. Una caca.
Para superar la morriña un poco (sólo un poco)... ¿Qué tal una final de la NBA con dos clásicos después de 21 años? ¡Eso sí que es volver a casa!

Sue dijo...

Esa final es la mejor vuelta, sin duda. Aupa Lakers! (pero solo porque esta Gasol, claro :)

Anónimo dijo...

Lo importante es que has llegado sana, salva, con fuerzas de seguir y hasta manoseada por algún admirador (no todas tenemos esa "suerte" :) Pero sobre todo que dentro de poco volverás a embarcarte en una aventura. ¡Qué envidia! Nada menos que Escocia… si te encuentras a Ruarri sácale una foto, por fi.

Pandereta