Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

miércoles, 6 de febrero de 2008

LOS AMANTES DE LA VIDA

Los amantes de la vida. Teresa Ibarra.Es dificil encontrar un pensamiento positivo cuando estás dentro del cajón, pero a veces ocurren cosas dentro o fuera que hacen saltar la chispa. A lo mejor solo es un libro, una conversación con tu madre (aunque sepas que en el fondo, quizás, la has decepcionado un poco), a lo mejor es la visión de un cuadro o la ilusión de un viaje. A veces es un simple blog. A veces no sabes qué es.

Me dijo ayer mismo Teresa Ibarra que el secreto está en no dejarse llevar por lo que te crispa y construir con lo que tenemos, buscando las texturas que nos dan la paz. Ella utiliza esas plásticas palabras porque es una artista. Ahora pinta, pero en un tiempo esculpió y revolucionó la forma de mirar a África.

Cuando habla de la selva amazónica suspira con pena por lo que le lleva ocurriendo y sonríe por el placer inmenso de haberla disfrutado. Cuando piensa en las grandes urbes se alegra de vivir en Tánger y respirar a su gente desde hace 7 años.
No tiene prisa ni Internet y su vida está llena de colores.

Esta es una de las cosas por las que merece la pena seguir adelante. Conocer personas cuyas vidas son un tesoro y cuya interpretación del mundo rebasa el asfalto.

5 comentarios:

A corderetas con mi alma: "Corde" dijo...

Qué más quisiera yo que volver a vivir en Malabo, con su tranquilidad, la selva, el mar... Pero no puedo, la pobreza y en primer lugar su dictador me lo impiden.
Conozco esas sensaciones, la de vivir en un cajón y la de salir de él gracias a cosas como ésta.
En fin...

Davidik dijo...

Me encanta conocer a gente así, aunque cuando lo hago, luego me suele entrar la sensación de no saber vivir la vida, de estar malgastando todo mi tiempo... pero en cualquier caso, es verdad que esas chispas son las que hacen que siempre merezca la pena seguir adelante.

Sue dijo...

Algún día espero leer algo de Malabo, A corderetas. Me lo apunto.

Davidik, yo también tengo esa sensación casi a diario, pero supongo que es cuestión de no caer en la desesperanza, como sabiamente apunta Juezyparte.

Yo creo que conocer gente que tiene pasión e inquietudes más allá del fútbol ayuda muchísimo. De hecho, gustar de esa gente ya es una sana inquietud.

Anónimo dijo...

“Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas…”

Da la impresión de que este post está inspirado por el particular color de la esperanza, cosa que me congratula, se agradece un respiro. Digo yo Sue que si algunos han sido capaces de salir del armario, porque no vas a ser tú capaz de salir del cajón ese que dices?

“Construir con lo que tenemos, buscando las texturas que nos dan la paz”. Que frase tan hermosa, tan sabia,… Cualquier cosa que diga ya, solo vale ‘pa-jodel-lo’. No sigan leyendo.

No se Uds. pero por poner un ejemplo yo nunca imaginé, vivir en la ciudad en que vivo o tener el trabajo que tengo. Los amigos los conoces por casualidad, la familia no la eliges. De los amores que voy a contar.

Sin embargo, no se Uds, pero si me diesen la oportunidad de volver a hacer girar la ruleta, creo que lo tendría bastante claro y lo dejaría estar tal cual. Hay ciertas cosas que cambiaría, desde luego, pero creo que nunca me arriesgaría a perder otras cosas que ahora tengo. Incluida la propia vida.


Me despido con un verde abrazo verde.

Juezyparte

Sue dijo...

Efectivamente Juezyparte, en ese color está inspirado. Da la casualidad que es mi color preferido (si es que se puede tener un color preferido, como cuando éramos chicos) y me congratula que te congratule.

No es el color que veo siempre, pero me gusta pensar que siempre está ahí para mi y para todos.

Como la albahaca...