Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

lunes, 25 de febrero de 2008

AMY WINEHOUSE


Joder con los periódicos, con lo feliz que es una cuando no los hojea. Acabo de leer un artículo donde repasan los modelitos de las famosas en las pasadas ceremonias de los Oscar y ya me están dando ganas de pegar a alguien.
Califican de “espantoso” el look masculino de Diane Keaton en el 2004 y babean con los del resto de mujeres vestidas de Galiano, Gucci, De la Renta… Es decir, que si no llevas un vestido explosivo y de firma bajo un cuerpo explosivo eres un marimacho hortera. Al menos en Hollywood.

Hay que fastidiarse con los gurús de la moda. Como se nota que ellos no tienen que comprimirse dentro de esos apretados diseños y subirse en tacones de 15 cms. Fijo que si lo hicieran dejaban de criticar a la Keaton por preferir la comodidad y la personalidad a la esclavitud de la moda.

Hombre ya.

En fin, que me voy por los cerros. De lo que yo quiero hablar (perdón, escribir) es de Amy Winehouse para sumarme al tremendo revuelo que está causando. Sé que llego un poco tarde, porque ya todo el mundo ha opinado sobre ella y se sabe su Rehab de memoria, pero no podía obviar el hecho de que a mi también (y para no ser menos) me sorprendió en su día.

¿Qué día? pues exactamente no lo recuerdo, pero si recuerdo que fue el verano pasado en Florencia. Yo buscaba afanosamente un trapo adecuado para no fundirme bajo el sol de la Toscana, cuando escuché la borrascosa voz de Amy saliendo de la MTV. Durante unos instantes la escuché sin verla, pero la curiosidad venció a la desesperación (de no encontrar nada en el armario) y, derrotada, me asomé la tele.

Mi hermana me puso al corriente de quién era y a mi, después de ver su video, casi me pareció normal mi desvarío de salir sin ropa ese caluroso día. Qué podía pasar, ¿que me arrestaran los carabineri? ¡Bha! Una candidez comparada con las travesuras de Amy.

Lo mejor de ella debe ser disfrutarla en directo, a una distancia en la que pueda saborearse su voz rotunda y oscura, a media luz en un pequeño local con las paredes pintadas de malva. Me la imagino bajando del escenario varias veces para apretujar a su churri, ese que ha inspirado todos sus temas y al que dicen que pega (¿?), sin soltar su whisky y su cigarro.

No sé si es tan bicho como la pintan, pero está claro que ha sabido sacarle partido a su imagen de morena fatal (siempre con problemas). Solo espero que pare con las drogas para que las drogas no la paren a ella y que, por favor, no sucumba al marketing yanqui y se tiña de rubia para vender en Cincinnati y Wisconsin.

Y, mientras tanto, pues nada, que nos siga regalando su voz.




PD. Robé la foto, no era el canon, era el ciber.

3 comentarios:

Justo dijo...

Pues mira que yo no se se quien es la menda esa que comentas. En cuanto a lo del comienzo de tu post, me refiero a los revuelos esos que se crean por su look, parece ser que en el Africa subsahariana no suelen producirse. Supongo que es porque allí no llegan los periódicos.

Sue dijo...

Evidentemente no, en África no se crean esos revuelos porque tienen cosas más importantes de las que ocuparse. Es otra mirada.

Por otro lado, te recomiendo a Amy (aunque ya lo hice una vez) musicalmente hablando.

A corderetas con mi alma: "Corde" dijo...

Pues yo llevo escuchando tres semanas el single que se hizo tan famoso... Estoy hartita, más que nada por la coreografía que le han dedicado mi niños, pero he de reconocer que me gusta la voz que tiene.
De la vida ya no opino que me parecería muy triste tener que hacerlo.