Hace unos días leí en El País que había tenido lugar un acto por la defensa de la familia cristiana en la Plaza de Colón de Madrid, al parecer para reivindicar su puesto en la sociedad actual y defenderla de los ataques que está sufriendo desde el gobierno. Uno de los cardenales que presidió la ceremonia dijo: “La familia está siendo sacudida con legislaciones injustas e inicuas”. También se refirió al divorcio exprés y al aborto como caminos que llevaban a la “desesperanza” y consideraba que se manipulaba a los jóvenes desde ciertas ideologías.Antes de meterme de lleno en este espinoso asunto me gustaría dejar claro que no estoy a favor de hacer crónicas, críticas o comentarios a partir de las noticias parciales que ofrecen los periódicos. De hecho, soy bastante reacia a leer el periódico, cualquiera que sea, porque me molesta sobremanera ese plumerillo que se les ve a todos en cada titular. Y no es que me moleste que cada cual tenga sus ideologías políticas y las exprese libremente, lo que molesta es que manipulen los hechos a favor de uno u otro bando y conviertan una noticia en algo sensacionalista y vulgar.
Sin embargo, el evento se celebró y los obispos hablaron lo suyo, independientemente del tono que eligiera después cada medio informativo para publicarlo. Y yo, como todo el mundo, tengo mi opinión en relación a los hechos.
En primer lugar, me encanta comprobar el ejemplo de respeto que da la Iglesia cristiana acuñando para sí el término “familia”, como si le perteneciera por derecho (divino, claro) y dando de lado, despreciando incluso, a las familias que no se amoldan a sus cánones. Y amoldarse a sus cánones no significa ser cristiano, sino apechugar con otra serie de normas, la principal: la hipocresía. Es decir: basta con parecerlo.
Entiendo que todos hemos sido hipócritas alguna vez, seguramente, puede, no voy yo a quitarme méritos (aunque la hipocresía no es mi fuerte), pero una cosa es serlo en algún momento aislado de la vida para evitar conflictos y otra muy diferente convertirlo en nuestra religión. Y eso es lo que ha hecho siempre la Iglesia cristiana: convertir en máxima de su acción la hipocresía (otras sectas también, pero hoy hablamos de esta). Consciente o inconscientemente, no sé, pero, por supuesto (y siguiendo la máxima): no reconociéndolo públicamente.
Intentaré expresar fielmente (y en tres párrafos) lo que yo veo entre líneas cuando escucho o leo a los dirigentes de la Iglesia cristiana o a alguno de sus adeptos. Espero que nadie se ofenda, porque realmente no es mi intención, pero es lo que yo veo:
-Si eres gay y no quieres curarte, es mejor que nadie se entere. Para ello lo mejor que puedes hacer es quedarte sol@ y, en el caso de que quieras practicar sexo aberrante con otra persona de tu mismo género, ser muy discreto.
Si alguien se enterara debes negarlo hasta el final y si es necesario echarle la culpa al otro o al diablo (que para eso están) y después, por supuesto, confesarte. Debes saber que la provocación externa está reconocida como justificante de las malas acciones desde Adán y Eva y que la confesión expía todo pecado.
Si quieres formar una familia, la formarás con una persona de sexo distinto y la bendecirás ante la figura de Jesucristo, te guste o no. Si también quieres tener hijos se te concederán siempre y cuando sean educados conforme a la máxima cristiana y no se contaminen de tu enfermedad.
-Si no eres cristiano, no puedes formar una familia, aunque seas blanco y heterosexual, a no ser, claro está, que te conviertas en un buen cristiano. Si no te sientes buen cristiano, no pasa nada, ya sabes cuál es nuestra máxima, basta que lo seas ante los demás y que marques nuestra casilla en la Declaración de Hacienda.
-Si no eres cristiano ni quieres intentar parecerlo no tienes posibilidad de formar una familia, a si que no lo intentes si quiera. Pertenecerás a esa parte de la sociedad infectada por malos hábitos, manipulada y desarraigada.
Tengo mucha suerte de haber incumplido muchas de las máximas cristianas y pertenecer al conjunto de los desarraigados, porque si no me ahogaría en la desesperación más absoluta. Quiero decir que me resultaría muy difícil acoplar mi vida a la creencia cristiana, a pesar de ser una mujer blanca y heterosexual educada por un matrimonio convencional católico.
Por otro lado, y aunque sé que unos padrenuestros arreglarían toda mi catástrofe anticristiana, tampoco estaría dispuesta a negar mi pasado y sustituir mi fe en la libertad por la de una Iglesia que se mete en las alcobas.
Mi problema con la Iglesia cristiana es que yo si considero familias a las familias que no siguen la máxima cristiana y que me da bastante igual el dios en que cada uno crea o con quien se acueste. Quizás tenga razón mi madre cuando sentencia eso de “hija, es que a ti todo te parece normal y hay cosas que no lo son” , o quizás es que lo “normal” es permitir que cada uno considere como normal lo que desee.
Pero a mi lo que me preocupa no soy yo, pues ya digo que estoy desligada de esas creencias, sino todas aquellas personas que si son creyentes y cuyos hábitos, tendencias y filosofía de vida, chocan con las máximas de la Iglesia. Es decir, personas no hipócritas, familias monoparentales, parejas de hecho heterosexuales y homosexuales, madres y padres solteros, divorciados exprés…
Hay muchos tipos de familia puesto que hay muchos tipos de personas y siempre que sea voluntario no veo donde está el problema en aplicar el término “familia”.
Menos mal que la fe es tan personal como el paladar y el dios en el que cada uno cree no manipula ni entorpece, sino que comprende y empatiza. A sí es como debe ser para estar más cerca del equilibrio y de esa paz que algunos se adjudican como propiedad individual, vendiéndola con receta, cuando es un derecho del común de los mortales.

9 comentarios:
Yo dejé de creer en la Iglesia más o menos al mismo tiempo que en los reyes Magos... allá sobre los 7 años y eso que iba a colegio de monjas.
De hecho, y pese a vivir en una "familia" católica (juas,juas) estoy de acuerdo contigo en que ésta es una secta más, que se creyó un montón de gente y por eso la llaman religión, en vez de un nombre tan chungo como es "secta".
Yo creo en el amor de unas personas hacia otras y creo que es lo que debe prevalecer. Así que por ésas, mi familia es la gente a la que quiero y a los demás, sean consanguíneos o no que les vayan dando. Otro tema es que mi cultura y hasta a veces yo misma, no me fustigue por ello.
Interesante artículo, aunque discrepo un tanto del enfoque que haces de la hipocresía y me explico. En mi opinión la espiritualidad siempre ha estado ligada a nuestra especie, y para la mayoría de la gente es una necesidad. Por ello los ‘brujos de la tribu’, los administradores de esta espiritualidad siempre han gozado de un buen estatus en sus comunidades. Hay mucho poder y es muy tentador poder dirigir la vida de los demás. Pero claro, ellos saben que su moral es una falacia, un instrumento de control. Ni se la creen ni la practican, y de ahí la hipocresía.
Siempre me pregunto porqué la iglesia ha puesto tanto énfasis en los pecados de índole sexual, cuando su propia doctrina dice que en realidad son los pecados menos graves, pues se deben a causas de debilidad y no de maldad. Lo dejo ahí para vuestra reflexión.
Y sobre todo es tristísimo verlos en manifestaciones como estas, en defensa de la familia y no se que valores, pero luego cuando se hacen las manifestaciones contra el hambre y la erradicación de la pobreza ni siquiera aparecen. Penoso.
Un tema fascinante. Creo que el problema principal es que mucha gente aun sigue confundiendo “religión” con “espiritualidad”, ambas igual de antiguas que la “hipocresía” y la “fe”. Algunos de esos brujos de los que juezyparte hablaba lograron aprovecharse muy bien de esa necesidad humana de sentirse protegidos por un papá todopoderoso y esa necesidad de encontrarle alguna explicación a todo lo inexplicable. Supieron explotar muy bien esa necesidad y, al mismo tiempo, ignorancia para poder manipular, dominar y rodearse de privilegios inaccesibles para todos los demás. Lo llamaron “religión”, pero yo no veo ninguna diferencia entre “religión” y “secta”. Para mí, en el momento en que una religión te obliga a seguir unos preceptos que en algún momento van en contra de la salud mental o física, es secta. Ahora además se suma la necesidad de pertenecer a un grupo religioso para ser aceptado por una mayoría. La espiritualidad es muy diferente. Conserva el ingrediente “fe”, pero carece de “hipocresía”. Es una relación estrecha, íntima, saludable y abierta a evolucionar con uno mismo y con el mundo que nos rodea. Uno quiere ser mejor persona y sabe que siempre se puede ser mucho mejor de lo que se es y, lo más importante, quiere serlo porque sí, sin rendirle cuentas a ningún dios ni juicio final.
Lo terrible es que todavía haya en el mundo millones de seres que se empeñan en no brillar con luz propia, en no mutar, en dejarse arrastrar por esas corrientes religiosas que dañan, que duelen, que anulan, que atrofian, que no te permiten pensar, que exigen y prohíben, mientras millones de seres sufren frente a los ojos de ellas y todos los demás lo permitimos. Se inventaron que el camino espiritual debe recorrerse acompañado de multitudes, seguramente para que podamos vigilarnos unos a otros y asegurarnos de que nadie se desvía o incumple ninguno de esos dogmas establecidos en libros sagrados durante siglos. Nos enseñan a desconfiar del caminante que camina solo o alejado de los demás. Se inventaron que al camino de la salvación, tanto la individual como la colectiva, se llega a través del sometimiento dócil de unos dogmas injustos y crueles que no pueden ser juzgados o reevaluados por haber sido establecidos durante siglos.
Ya lo decía Gandhi… “Nunca hay que pactar con el error, aun cuando aparezca sostenido por textos sagrados […] Un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en él”
Estoy de acuerdo con los tres, aunque Juezyparte, creo que no discrepamos en el tema de la espiritualidad, sino que estamos de acuerdo. Yo tb considero que está ligada a la especie, lo que no considero es que se tenga que identificar con una u otra religión, a uno u otro Dios.
Lo que critico es la institución de la Iglesia, porque me molesta sobremanera su actitud hipócrita y prepotente, pero no lo que cada uno crea o deje de creer. A eso le tengo un respeto supremo y eso es lo que la Iglesia debería tener ante las demás creencias y personas: respeto.
¿Ves? estamos deacuerdo.
Lleva Ud. razón, estamos de acuerdo, al menos en lo esencial. Debería haber empezado por ahí.
El único matíz, igual lo interpreté mal, es que me pareció que indicabas que la iglesia aparte de practicar la hipocresía, además la predicaba. Pero si lo pienso bien la verdad es que si no la predican abiertamente lo que si es cierto es que la toleran holgadamente mientras valga para sus fines. Igual a lo que te referías es a esto.
No juez, abiertamente no, es decir, no es que digan lo que yo me imagino que dicen a las claras, pero es lo que se lee entre líneas,a si que es como si lo predicaran.Y por supuesto, la toleran.
Vale, queda aclarado y te vuelvo a dar la razón.
Pero por cierto ricura, 'así' se escribe 'así' y no 'a si', que cada vez que lo veo me rechina. Así que haber si nos coscamos.
Querida Sue, hace tiempo que no visitaba tu rincon, pero no puedo estar mas de acuerdo contigo en esto, me parece una tomadura de pelo todo lo que sale de las paredes del vaticano y repiten cientos de acolitos una y otra vez.
Un saaludo muy fuerte, Tito
Bienvenido Tito! Mucho tiempo sin saber de ti.
Disculpe juezyparte, intentaré coscarme para la próxima vez y que no le rechinen a usted mis "a sí es".
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