Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

jueves, 17 de enero de 2008

EL DIFICIL ARTE DE HACER SOUFFLÉS, por B.



El concepto de “amistad” es tan difícil de definir como el de “amor” por diferentes razones, tantas como personas hay en el mundo. Una de ellas es precisamente ésa, que para su existencia es necesario al menos dos seres que, por muchas similitudes que compartan, serán siempre diferentes. Es como hacer repostería, donde existen múltiples factores que pueden resultar en un soufflé perfecto, en uno no tan perfecto, en un desastre de soufflé o en una llamada a los bomberos. No es como cocinar donde todo se puede improvisar –ingredientes, medidas- tiempos…- la repostería no sólo agradece la creatividad, requiere además matemáticas para asegurarse de un resultado exitoso. Un factor tan simple como la temperatura ambiente, la humedad del día o la substitución de un ingrediente, a simple vista insignificante, te puede joder el soufflé que tú esperabas. Es cuestión de práctica, de paciencia y de muchas, muchas ganas de seguir haciendo souflées. Y aún así, el resultado puede ser siempre un poco diferente del esperado. Los grandes pasteleros lo saben, pero su pasión por superarse así mismos los mantiene en constante búsqueda y experimentación. Porque saben que si se esfuerzan el resultado será siempre gratificante aunque a veces el soufflé no acabe saliendo como ellos habían esperado o en el proceso te llenes de harina hasta las cejas. Pero lo aprendido durante el proceso, el recorrido mismo, lo merece. Para mí, la amistad es un poco así porque lo que se cuece en la cocina y en el corazón está estrechamente relacionado.

Es obvio que cada uno de nosotros puede definir la amistad de manera desigual porque cada uno de nosotros la percibe, y tiene todo el derecho a percibirla, de diferente manera. Así que no seré yo quien se atreva a formular una definición correcta o perfecta, imposible, de “amistad” como tampoco la formularía sobre el “amor”. Para mí la amistad y el amor están siempre en constante proceso de evolución y cambio, igual que lo estamos las personas y lo están las lenguas del mundo. La amistad es simplemente una de las mil y una manifestaciones del amor, que no es poco. Y hasta el amor en sus relaciones más simples es siempre complicado, porque puede herir, pero siempre genuino porque no se deja comprar ni se deja vender. Se siente o no se siente.

Para mí no existen los “malos amigos”; o son amigos o no son nada. Igual que no se puede estar muy enamorado o poco enamorado, se está o no se está. Pero esta es sólo una perspectiva, la mía, que no tiene por qué coincidir con la de nadie. Cuando se arriman a ti por razones erróneas –dinero, conexiones, inseguridad…- uno es responsable de ello. El que engaña no es amigo. Pero aquel que se deja engañar tolerando lo intolerable tampoco lo es de sí mismo, seguramente porque se quiere poco. Quizás esos que se arriman por razones ilegítimas digan que son amigos y tú te lo creas o te lo quieras creer o sepas que no lo son pero les dejes creer que sí por las mismas razones que ellos se acercan a ti –dinero, conexiones, inseguridad…-. Pero el engaño no es eterno. Al final uno aprende y sabe de qué tipo de gente quiere rodearse, quiénes son sus amigos, qué tipo de amigo son y que tipo de amigo es uno para ellos. Y llegar a saber esto es lo más importante. Como saber que en la amistad, y en el amor en general, no existe una fórmula fija que todos tengamos que compartir por igual. La fórmula que funciona divinamente para ti y otro no necesariamente funciona para todos los demás. Pero sí existe un fundamento, la base del soufflé, que uno mismo tiene que crear para que cualquier relación funcione de forma saludable: el respeto mutuo.

Yo puedo no tolerar conductas que otra persona considera normal…mi soufflé se desmoronó. Si esa persona encuentra en su camino a alguien que también las tolera…souflée perfecto para ellos, mientras dure. Todos los souflées no tienen que ser perfectos en altura, pero sí lo debe ser la base que los sostiene. Que no ha subido el soufflé tanto como esperaba, se acompaña con un buen vino. Que le falta un poco de azúcar, se le adorna con crema, nata, dulce de leche o chocolate. Las posibilidades existen, están ahí…sólo hay que querer encontrarlas o crearlas o querer de verdad que funcionen tanto para ti como para ese otro que no quieres perder.

Hoy hablo de una de las mil caras del amor, la amistad. Lo que yo he aprendido en esta mitad del camino es mucho. Por ejemplo, que quiero cuidar a mis amigos. Que me fascina que todos sean diferentes y, por ende, que cada uno me enriquece de una manera distinta. Que disfruto lo mucho o lo poco que ellos quieran compartir conmigo. Que me alegro de sus éxitos como ellos se alegran de los míos. Que de todos aprendo. Que estoy dispuesta a perdonar cada vez que se disculpan, a su manera, por hacerme daño porque significa que no quieren perderme. Que yo estoy dispuesta a disculparme cuando les hago daño a ellos porque tampoco quiero perderlos. Que no estoy dispuesta a perderlos sin dejarles saber lo importante que son o fueron en mi vida. Y que si ellos deciden irse porque no son o no se sienten capaces de perdonar ni aceptar mis disculpas…debo respetar su decisión y dejarlos ir. Que si deciden volver a mí después de un tiempo, soy capaz de empezar de nuevo. Que la única regla entre nosotros es la fórmula de tolerancia y respeto, y las posibilidades de aprender juntos y de compartir lo que este mundo nos ofrece, infinitas. Que les prometo que de vez en cuando les haré saber a su manera, no a la mía, que me alegro de tenerlos. Y que las peleas y los malentendidos son sólo parte del proceso de hacer souflées.

Inauguraré
mi blog con este primer post que dedico a las personas más importantes de mi vida, mi familia y mis amigos, mis souflées.
Gracias por no dejar de quererme, por querer seguir explorando, aprendiendo y compartiendo conmigo, por no abandonarme nunca, pero sobre todo por no abandonarme cuando más los necesitaba, por tener el coraje de perdonarme cada vez que les hice daño. Y gracias a aquellos que alguna vez formaron parte de mi vida pero decidieron abandonar, porque ellos me enseñaron a apreciar mejor a los que se quedaron, a los que nunca se rindieron, a los que decidieron seguir queriéndome y continuar el camino conmigo.

11 comentarios:

A corderetas con mi alma: "Corde" dijo...

Uff, un tema un poco duro para mí en estos momentos. Me hallo en el proceso de no querer reconocer que la base de un par de soufflés se están desmoronando. Mejor me explico en otro momento.
Un post muy creativo. Gracias.

Anónimo dijo...

Hola Berta o_o' xD es que es la primera vez que veo una entrada tuya en el blog de Sue...encantada ^^'
Suee vieja amiga (en tono cariñosín, no te considero tan vieja mujer =P). Hace tiempecito que no me paso por aquí...pero he vuelto para sacudir los cimientos del html de este tu blog. Feliz 2008 con retraso ya que estamos...Espero que sigas escribiendo tan buenas entradas, digo yo que si no te dejarán una columnilla en el periódico local. Ah, Berta a ti te digo igual ;D
Byee

P.D. Creé un nuevo blog (cerré el mio en Bublegum hace ya) en blogger, te pasas si quieres okey? Buen día.

Justo dijo...

Estoy enamorado de la amistad (Montesquieu)

Querida Berta: no pienso que sea tan difícil definir el concepto de amistad, más bien al contrario. (Porque estamos hablando de amistad y no de otros sentimientos, ¿verdad?) Más que a un delicado soufflé a mi la verdadera amistad se me asemeja a un buen bocata de jamón ibérico, o a unos huevos fritos con patatas. Algo sencillo pero muy socorrido.

Hay un par de imágenes que me vienen a la mente para ilustrar este concepto. Una es esa escena de “El indomable Will Hunting”, cuando el matemático pedante le cuestiona al psicólogo porqué demonios el chico superdotado ‘perdía’ el tiempo con esa chusma de amigotes barriobajeros y el psicólogo le responde ‘está con ellos porque sabe que si alguien intentara siquiera tocarle un pelo ninguno de sus amigos dudaría un segundo en coger un bate de béisbol y partirle la cabeza a aquel que se atreviera a acercarse’. La amistad la entiende y la ejerce hasta el más simple. Un perro, ese perro que se tumba sobre la sepultura de su dueño y se deja morir por la pena. Hasta los animales saben lo que es la amistad.

Decididamente no, no se me asemeja para nada a un delicado soufflé. Dadme el peor vino que encontréis, aunque esté ácido, da igual, pero dádmelo a beber con un buen amigo y no os lo cambio por el Ribera más elaborado.

La amistad es fuerte, tolerante, requiere mínimos cuidados. Pero también es cierto que es escasa y sobre todo es libre. Si queréis saber si alguien es un amigo no es complicado de averiguar, ponedlo a prueba. Los verdaderos amigos acuden cuando se les llama, es una lotería que siempre toca (si compras el décimo, claro).

Los amigos son quien te quiere cuando nadie te quiere.

Anónimo dijo...

'...por superarse a sí mismos...’ (valerse por sí mismos, concentrarse en sí mismos...)


Fdo: Don José María Pemán

Sue dijo...

La verdad es que cualquier comentario está de más después de “El difícil arte de hacer soufflé” y no debería aventurarme a dejar mi huella aquí para emborronar la belleza y coherencia de esta entrada.

Sin embargo, comentar es una forma de dar las gracias y eso es, básicamente, lo que pretendo sin llegar a mayores.

Gracias hermana anónima por abrir y allanar el camino de la amistad, romper el hielo y hacer que hasta Nayamcr (desaparecida en combate) vuelva al redil.

Bienvenida Naya, sé que lo de vieja lo dices con cariño, don´t worry.

A buen seguro la mayoría de las personas a quien, directa e indirectamente, podría ir dirigido este comentario (si lo extendiera más allá de las gracias) ni siquiera conocerán su existencia. Algunas de ellas olvidaron la mía hace tiempo y quizás yo la suya; otras existen, aunque su paradero se me hace extraño; otras están dejando de existir en este instante y el resto, sin duda, lo leería porque permanecen.

A corderetas, creo que te entiendo. Mis niveles de colesterol en el tema de la amistad están disparados, quiero decir, si la sensibilidad pudiera medirse como el colesterol.

Dicen que los humanos hacemos complicado lo simple y que cualquier entendimiento entre las personas es un espejismo. Espejismo o no, a veces se agradece que alguien te entienda, o crea que te entienda y, sobre todo, te respete y se alegre de tus pequeños logros. Y viceversa.

No es tan fácil como parece ni tan difícil como lo hacemos, pero de todo se aprende.

Yo aún ando aprendiendo, como en todo lo demás, a si que, con la venia, me voy despidiendo. Escribir sobre este tema me resulta tremendamente difícil.

Gracias por la entrada y gracias a los participantes.

Anónimo dijo...

Todavía me tienes aquí sonriendo por tu comentario, Juezyparte, porque desde el principio apoyas mi tesis aunque a simple vista parezca que la contradigas :)

Yo la comparé con un soufflé, tú con un bocadillo de jamón y hasta con unos huevos con patatas (por cierto, mi plato preferido). Yo la llamé “genuina” y tu “libre”, que es muy similar, ¿no? A ti se te antoja “fuerte” y yo animo a prestarle más atención de la que le dedicamos.

Es precisamente por eso que empecé mi post diciendo que es difícil definirla, además de no tener ninguna intención de hacerlo, y que cada uno tiene todo el derecho a percibirla y a definirla como prefiera. Diferentes perspectivas: jamón, huevos, soufflés... Lo que te sigo rebatiendo (lo siento…debe ser de familia) es que no es tan fuerte como parece cuando la vida la pone a prueba, y no por eso deja de ser amistad. Por eso hablaba de evolución y cambio. Y sigo estando convencida de que requiere más cuidados de los que pensamos. Ese es precisamente uno de los errores que frecuentemente cometemos, que la damos por hecho y que pensamos que todos tenemos la misma idea de “amistad”. Pero no, algunas personas requieren más o diferentes cuidados. Se la busca a menudo porque a la amistad se la necesita, como animales de compañía que somos (además del pulpo). Y sólo por eso deberíamos agradecerle más.

Mi post fue una manera muy personal de agradecerle a la amistad su presencia y de compartir lo que yo he aprendido de ella. Quizás todos mis amigos no estén físicamente conmigo siempre que yo, en medio de una tormenta, los necesito porque, a lo mejor, cuando los necesito yo, ellos se encuentren en medio de otra…pero no dejan de ser amigos por eso. Con las ganas de entenderse y el respeto mutuo la amistad perdura. Mi post fue un agradecimiento a esos que aun no pudiendo estar ahí para mí en el momento justo en que los necesité, sé que lo lamentaron (porque “no poder” no es lo mismo que “no querer”) y trataron de dejármelo saber y llegaron un poco después o me esperaron cuando yo andaba perdida. La base del soufflé nunca se desmoronó.

Sin dudarlo coincido contigo en el vino agrio si es por la compañía de un verdadero amigo. Pero ni el jamón ibérico, ni los huevos rotos ni un esponjoso soufflé “requieren” la presencia de ningún vino. Y que me perdone mi querido amigo “sumiller” que todo lo riega con esencia de la mejor uva.

A propósito, no sólo el soufflé requiere un proceso de cuidados intensivos, también el jamón ibérico. Y no todo el mundo sabe hacer bien un huevo frito, tiene su arte ;) Creo que nuestras diferencias son más de sabor que de consistencia. ¿No crees?

Justo dijo...

No afirmo ni contradigo tu tesis, Berta. Sencillamente no la comprendo.

Si no definimos de lo que estamos hablando no sabemos de lo que estamos hablando. Corremos el riesgo de hablar de cosas diferentes, aunque utilicemos el mismo término, en este caso ‘amistad’. No estoy muy seguro de que para ti signifique lo mismo que para mí. Tampoco hay forma de saberlo puesto que no la defines, y además indicas que es algo subjetivo y cambiante.

Porfa, ponte en mi lugar un momento y vas a ver como entiendo tu texto cuando lo leo:

‘algo que no hemos definido, subjetivo y cambiante’ “no es tan fuerte como parece cuando la vida la pone a prueba” Anda, pues no te digo yo que no.

‘algo que no hemos definido, subjetivo y cambiante’ “requiere más cuidados de los que pensamos” Joder, pues no lo había visto desde esa perspectiva.

Etc, etc

Tampoco podemos caer en lo que se viene en llamar ‘la paradoja metafórica’, es decir, en continuar una metáfora más allá del estricto sentido que le atribuye el autor. Vamos, que en los dos últimos párrafos que has escrito en este comentario me vuelvo a perder.

Problemas de comunicación.

De todas formas no debes hacerme mucho caso porque yo soy de ciencias puras y la verdad, siempre se me ha dado fatal leer entre líneas. En realidad si estoy escribiendo esto no es porque me importe demasiado la discusión metafísica, sino sencillamente porque albergo un sentimiento, llamémosle X para no discutir, que me hace permanecer aquí, haciendo estas inacabables divagaciones, en vez de estar en otro sitio, haciendo cualquier otra cosa.

Anónimo dijo...

Reafirmas mi tesis, juezyparte, en que es difícil definir el término amistad y dejar a todos contentos. Quizás para ti lo sea, pero eso no significa que en sí lo sea. Me parece que no hay nada que leer entre líneas. No he definido el término porque no me parece que exista una única manera correcta de hacerlo, siendo la tuya tan válida como la mía y la de otros. No pretendo convencerte de verla como la veo yo, como un soufflé. Es simplemente una perspectiva. Me parece muy saludable que tú la veas como un bocadillo de jamón. De hecho pensé que entendía perfectamente lo que estabas queriendo decir con eso, pero ahora veo que no porque no soy capaz de descifrar tus últimas divagaciones. Sigo sin entender qué es lo que tanto te confunde de las mías. Pero como dejas claro que no debo hacerte mucho caso (prefiero olvidar el por qué), además de no importarte demasiado la discusión metafísica, no veo yo por qué debería seguir haciéndolo.

Gracias a todos por los comentarios. Nayamer, encantada también.

Por cierto, anónimo,…Sí a “superarse y valerse por sí mismos”. No a “concentrarse en sí mismos”.

Justo dijo...

Joooo…Berta. Por favor, discúlpame por haber dicho eso de que no me importe la discusión, no he elegido bien las palabras, de hecho he elegido unas palabras horribles. Perdón :(

En realidad el tema me resulta particularmente interesante y me encanta discutir contigo. De acuerdo, no todo el mundo tiene que entender por amistad lo mismo que entiendo yo. De acuerdo, quizás en una primera lectura no he captado la esencia de lo que intentabas trasmitir y en realidad nuestras posturas no están tan alejadas. Los matices, si te parece, los dejamos estar, lo importante es la esencia.

Solo por sentirme un poco justificado en mi metedura de pata me gustaría decir…uf, vamos a ver, resulta que este post que has escrito tú, un post muy personal, a su vez se publica en un blog muy personal, el de Sue. Asumir que Sue comparta tu opinión no deja de ser una suposición. Asumir que el post vaya dirigido a un conjunto de personas en general, y no digamos ya a algunas en particular, es cuando menos aventurado. Darse por aludido, si es que fuera el caso, y sobre todo distinguir en que te tuvieras que sentir aludido…eso es un triple salto mortal (de necesidad).

La esencia de lo que quería trasmitir en mi comentario anterior es que quizás me he sentido juez y parte de esta entrada. Juez por opinar y reflexionar. Parte por alguna hipotética alusión que no estoy seguro de comprender.

Pero lo importante no es lo que opino como juez, sino lo que siento como parte. Me siento amigo, y por eso estoy aquí.

No se si me he explicado o lo he liado más, pero en todo caso quédate con las disculpas, que son sentidas y sinceras, y con lo de me encanta discutir contigo, de verdad (será cosa de familia).

Besos para tí, para Sue y para quienquiera que lea esto.

Anónimo dijo...

Agradezco tus disculpas :)

El post es parte de mi experiencia y, como bien dices, muy personal. Nada tiene que ver con Sue. Quiero decir, que no lo ha editado a su conveniencia o lo hemos creado juntas para dirigirnos a nadie de su entorno en particular como yo sí lo hago (otra cosa es que lo haya o no pensado…pero eso se lo dejamos a ella), sino que lo ha publicado tal y como le llegó. Un día le sugerí que escribiera sobre el tema porque me parece interesante y complicado (no lo tiene por qué ser para todo el mundo), y ella me invitó a que lo hiciera yo en su blog. Acepté porque me apetecía mucho agradecerle a la vida por escrito el haberme regalado gente que a pesar de los obstáculos, de los errores y de las dificultades que existen en las relaciones humanas, en unas más que en otras, eligieron quedarse y convertirse en, o seguir siendo, mis amigos. Nada más.

Siento que te tocara alguna fibrilla por ahí suelta y sintieras que tenías que darte por aludido…lo que en cualquier caso debería haberte sacado un sonrisa y no fuegos artificiales. No tienes nada de qué preocuparte. Sue sabe perfectamente a qué tipo de personas quiere en su vida y quiénes son sus amigos. Y lo del soufflé es eso, simplemente un matiz.

Gracias por estar abierto al diálogo y, sobre todo, a la comunicación aún cuando falte el entendimiento o sobren las diferencias.

B.

Sue dijo...

Esto de no tener Internet tiene sus ventajas y desventajas...que una se entera tarde de las cosas y,sobre todo, que tiene que leer muy rápido porque se le acomulan!

Casi no me da tiempo a leer vuestra discusión Juez y Berta, pero la he leído (que conste en acta), aunque es posible que me haya saltado alguna palabra por eso de leer en diagonal y con prisas.

Yo, si me lo permitís, me desligo de esta cuestión porque es cierto que es personal e intransferible. Quizás algún día sepa qué decir de la amistad, pero de momento os invito a vosotors a que discutáis sobre ello.

Solo decir que aquí no había dobles intenciones, ni siquiera sé si estoy de acuerdo con la entrada, aunque me parece bella (sobre todo porque habla de comida) y me pareció un tema interesante, aunque inabarcable para mi.

Otra vez será.

Gracias Naya.