Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

lunes, 10 de diciembre de 2007

SAM SAVAGE


Hola chic@s, tengo que daros una primicia: hace escasos 40 minutos me enamoré y vengo enamorada todo el camino. Eso significa que desde hace 40 escasos minutos la vida es bella (gran peli, por cierto), todo el mundo sonríe en la calle, no hace frío, la música suena en mis oídos y las luces de navidad no consumen. Y si consumen me da igual porque encontré a mi alma gemela.

En realidad todo puede ser tan bello e interesante como uno lo haga y es por eso que, a veces, hay que dejarse llevar.

La cuestión es que he ido a ver libros después de muchos meses sin saber de ellos. Es un ritual no impuesto que el cuerpo y el alma me piden de vez en cuando, porque soy mucho más feliz entre libros y eso se me nota. Normalmente me da igual el lugar donde estén expuestos, puedo tirarme horas rumiando entre ellos así hiele o me falte el aire, delante de un puesto de ensayos de oferta en bieloruso o finés, escondida entre los gigantescos pasillos de un centro comercial plagado de libros que huelen a nuevo o tirada en la moqueta del Fnac. Da igual porque en casi todas las ocasiones pierdo el sentido con la realidad conlindante y me quedo con las letras.

Esta vez me he perdido en Fnac (líbreme Lisístrata de hacer publi, pero hay que ser fiel a los hechos), pero no tirada en la moqueta (había demasiada gente ¿qué le pasa a la gente? ¿no trabaja? ¿no tiene nada que hacer? ¿no tiene casa?) sino frente a la estantería de últimas novedades, la que está junto a la escalera de la planta 4, esa bajita que todo el mundo mira muy rápido para hacer un regalo con el que nunca se acierta (bueno, ya lo decía Ciorán, regalar un libro es una falta de respeto).

Pues ahí, en las últimas novedades, estaba Sam, Sam Savage, el escritor de North Caroline (lugar de petanca y mus de muchos jubilados norteamericanos, el Benidorm yanqui para entendernos, esto lo sé porque...bueno, esa es otra historia) del que me he enamorado. El caso es que he visto su pequeño librejo de color blanco publicado por Seix Barral (tengo predilección por las editoriales catalanas y no sé bien porqué) en el que aparece una rata pintada a carboncillo delante de un libro de su mismo tamaño.
Jamás oí ni escuché hablar de Sam Savage, pero claro, al leer su biografía entendí en parte porqué, escuchad (o mejor, leed):

Nacido en Carolina del Sur y hoy residente en Madison,Wisconsin, obtuvo el doctorado en Filosofía por la Universidad de Yale, donde fue profesor. También ha sido mecánico de bicicletas, carpintero, pescador y tipógrafo. Firmin, su primera novela, fue publicada por una pequeña editorial de Minneapolis, fuera de los grandes circuitos editoriales. Sin embargo, ha crecido gracias a la recomendación de lectores y libreros, tiene 5 estrellas en Amazon.com y ha obtenido varios premios americanos; ha sido Descubrimiento de la selección de Nuevos Grandes Escritores de Barnes & Noble, Finalista del Premio Descubrimiento Barnes & Noble, Libro destacado del Blog de la Cooperativa Literaria «Read This!», el Book Sense dic y el Book Sense Annual Highlight. Ha sido también la novela Top Debut del Library Journal y es nada menos que libro destacado de la Asociación Americana de Libreros. Llamado a convertirse en un símbolo del amor por la lectura, Firmin se publicará próximamente en varios países de Europa y Asia.
Es decir que es Firmin es su primera novela y aparte de esta solo tiene otra, y claro, es muy dificil pillar a un autor así.
Tras su biografía (tremendamente curiosa y atractiva, no digáis que no ¡mecánico de bicicletas y tipógrafo!) entré en el pequeño librejo y empecé a leerlo y fue entonces cuando noté ese felling especial que una nota pocas veces en la vida, esa sensación de que quien escribe (o pinta, o esculpe) es tu alma gemela, de que eres esa persona, su alma, pero en otro cuerpo.

No sé si me entendéis,pero os voy a deleitar con unas frases de su libro como regalo de navidad para que, al menos, no me entendáis con gusto:
"Siempre imaginé que la crónica de mi vida, si acaso alguna vez llegaba a escribirla, tendría una primera frse excelente: algo lírico, como "Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas", de Nabokov, y, si no me salía nada lírico, algo arrollador, como "Todas las familias felices se asemejan, pero cada amilia desdichada es desdichada a su manera", de Tolstói. La gente recuerda estas palabras incluso cuando ya ha olvidado todo lo demás que hay en el libro."(...)
"Es el relato más triste que nunca he oído. Empieza, como todos los verdaderos relatos, quién sabe dónde. Buscar el principio es como intentar descubrir las fuentes de un río. Se pasa usted varios meses remando contra la corriente, bajo un sol abrasador, entre altísimas murallas de jungla chorreante, con los mapas empapados de humedad desintegrándose en las manos. Lo enloquecen a usted las falsas esperanzas, los malignos enjambres de insectos picadores, y las añagazas de la memoria, y lo único que saca en claro al final -la última Thule de tan ridícula búsqueda-, es un humedal de la selva o, tratándose de un relato, una palabra o un gesto perfectamente desprovistos de sentido. Y sin embargo, en algún lugar más o menos arbitrario del largo recorrido entre el humedal y el mar, el cartógrafo clava la aguja del compás, y es ahí donde nace el Amazonas".
Creo que Sam tiene un estilo definido y personal que va más allá de la propia palabra escrita y, bueno, si véis su foto (¡qué pasa con la Red, no hay ni una foto de este genio!) es la leche, parece escapado de un naufragio. Como en su biografía no indica la edad de nacimiento me toca adivinarla, pero si veo su foto me resulta dificil, aunque, la verdad, da igual, porque el amor no tiene edad.

Os animo a que os asoméis a los libros que os hacen recuperar la esperanza en el género humano.

Jo, y me voy a seguir leyendo.

5 comentarios:

Davidik dijo...

Ayer leí tu post justo antes de salir del trabajo, y como me pillaba de paso, me pasé por la fnac y lo compré. Gracias por el post, me parece que a mí también me va a gustar mucho.

Justo dijo...

Una persona en tiempos me decía, así con cierto tonito irónico, ‘quien fuera libro, porque los conservas siempre a tu lado, los tratas con tanto mimo…y hasta te los llevas a la cama contigo’ Yo que no soy nada celoso me alegro mucho de tu descubrimiento y te deseo de corazón que disfrutes sumergiéndote en esa apasionada lectura. Dicen que a quien tiene un libro nunca le faltará un amigo…pero fíjate, afortunada tú que has encontrado el Amor. En cualquier caso siempre hablamos de una experiencia maravillosa donde las haya. Un día de estos tendré que pasarme por la Fnac.

Anónimo dijo...

Davidik, si te gusta la literatura, te gustará. Yo no puedo dejar de leer y no me ocurre a menudo, tengo decenas de libros empezados porque no puedo con ellos. Firmin es el señor de las palabras y la reflexión está servida. Esta bien escrito, es inteligente y divertido. Toda una joya. Te encantará.

Juez, la buena literatura a veces exige exageraciones de alegrías y dramas, en ello estriba parte de su belleza, aunque no solo debe ser bella, y es por eso que este pequeño libro, por lo bello y bueno, exige preponderancia de sentimientos.

Es evidente que uno puede (o debe?)encontrar el amor en todo lo que existe, el amor está en el aire y es cierto lo que digo que me resulta muy dificil encontrar un libro y un autor que me llegue. Una se pasa la vida buscando La Palabra y aveces la encuentra y entonces...es como magia pero sin tachín.
Es un libro de verdad, de esos que decía Holden (El guardián entre el centeno)que al terminarlos te dan ganas de tener el teléfono del autor para llamarlo y hablar con él. Además he visto que en la Red otros hablan de Firmin con premeditación y alevosía mucho antes que yo y mucho mejor que yo.

A si que, a compartir el amor tocan.

Justo dijo...

Ja, ja...por supuesto, pero oiga, que ya he indicado antes que no soy nada celoso. No añado más porque sencillamente no puedo estar más de acuerdo con lo que dices.

Maga DeLin dijo...

Hola!!

También me pasó descubrir este libro hace tres años, pero recién hace unas semanas pude hacerme con él.
Lo leí como en las nubes, lo amé, lloré y reí y no puedo dejar de recordarlo.
Amo el tipo de libro que te lleva a otros libros.
Esperemos que Savage pronto nos deleite con alguna otra novela.

Besos!