Ya sé que el título es horrendo y que no pega nada en este tiempo de navidad, pero no podía dejar de expresar aquí mi consternación y tremenda repulsa ante el asesinato de Benazir Bhutto.Cierto es que no conozco (ni me interesa) la vida personal de esta señora, pero en un momento de la vida (la mía) me empezaron a interesar mucho sus logros políticos.
Andaría yo por los 13 o 14 años cuando me sobrevoló la convicción de que esta mujer de mirada inteligente cambiaría el destino de su país para siempre. Además, solo de pensar que una mujer andaba haciéndose la valiente en un país donde la mujer representa poco más que un excremento con patas, elevaba mi adrenalina.
Tal era mi adoración y envidia (sana) por Bhutto que no me importó dormir a toda mi clase de 8ºB con una aburrida exposición sobre su obra y milagros. Eso si, lo que para mi fue algo adrenalínico, para mis compañeros de aula fue el impulso perfecto que me ascendió al primer puesto de petarda de la clase, por delante, incluso, del hijo del director. Y yo pensaba “todo sea por la causa”, aunque no me entendí muy bien y hasta pasados unos años no averigüé exactamente qué causa merecía tal sacrificio social.
Es por ello que a partir de ese trabajo académico, que derivó en quedarme definitivamente sin el beneplácito del guaperas de 8º (que empezaba a darme tantos balonazos como a Diana, la de 8ºA, para dentera de ésta), Bhutto representó para mi una revelación. De igual forma que, hasta ayer, para su país representaba una esperanza de cambio.
Puede decirse que su vida fue la crónica de un asesinato anunciado, ya que llevaba recibiendo amenazas desde los tiempos de mi EGB, pero cuesta creer (a mi me cuesta) que la crónica se haya materializado en hecho real y Benazir Bhutto ya no esté. Parecía tan inexterminable…
No quiero pensar qué ocurrirá a partir de ahora en el país por el que la familia Bhutto dio la vida (y no inmolándose, precisamente, sino defendiendo la libertad) pero mejor vamos pensando en positivo para terminar el año con buen pie.
Y es por eso que quiero despedir este post dando ánimos a todos los que siguen luchando por la libertad en todos y cada uno de los lugares del mundo, en especial a Benazir Bhutto y a los que continuarán su legado con final feliz. ¡Feliz, feliz, feliz…
...AÑO A TODOS!

4 comentarios:
Nos la han matado.
Con el mayor respeto quiero tener presentes y rendir tributo, precisamente hoy, a Benazir y a todas esas personas que como ella dieron su vida para que otros podamos disfrutar de derechos y libertades. Con la mayor humildad, Sue, quiero unirme a este ánimo que das a todos los que luchan por la libertad.
Pero sobre todo necesito pensar que no podrán matar la esperanza de cambio que esta persona representa.
Y no lo digo por un altruismo bobalicón o porque esté en contra del hambre y favor de la paz mundial (que lo estoy). Lo digo porque esos días amargos, en que no le encuentras mucho sentido a las cosas, precisamente esos días, necesito creer que por ahí, quizás no tan lejos de mí, hay gente como Benazir, que comparten esa lucha y esa esperanza. Y saber eso a mí me ayuda a seguir respirando.
Benazir, no te mueras nunca.
Feliz Año a tod@s.
Pues unido estás. Unidos todos en la lucha y en la esperanza para seguir respirando (que no es poco).
Un beso.
:)
Nos la han matado sólo físicamente, que no deja de ser terrible, pero no lograron apagar su luz, ni la de su causa. Lo que consiguió este ser en vida siendo MUJER en un país musulmán es literalmente increíble. Estoy convencida de que su asesinato lejos de asustar, a las que como ella luchan por derechos y libertades, iluminará mucho más el camino que ella reemprendió una y otra vez.
Durante años he pensado lo difícil y frustrante, no imposible, que es luchar contra fundamentalistas que no temen morir para conseguir privar a otros seres humanos de una vida digna. Pero siempre aparece alguien, como Benazir Bhutto, que amando la vida tanto se arriesga a perderla para defender las de otros. Eso es lo que no acaban de entender esos salvajes…que el miedo a morir, para los que tanto amamos la vida, dejará de ser instrumento para dominarnos. Es cuestión de tiempo y, sobre todo, de FE.
En tiempos de confusión y de crisis a todos los niveles… de amor, de fe, de espiritualidad y de compromiso no sólo con uno mismo sino con el inmenso mundo que nos rodea, la muerte de Benazir puede herir de gravedad pero no de muerte. Su luto no debería durar mucho. En vez, deberíamos hablar de ella como si todavía estuviera viva, porque su causa lo está como lo están millones de personas que la seguían y queremos seguir siguiéndola. Para los que nunca la conocimos personalmente en vida es como si nunca nos la hubieran asesinado, y si esos fundamentalistas están convencidos de que la muerte es el inicio de la verdadera vida…que tengan cuidado porque allí les esperan Benazir Bhutto, Mahatma Gandhi, Martin Luther King y muchos, muchos otros que no nos dejarán nunca.
Mi profundo homenaje a Benazir Bhutto. Esta si que ES una MUJER bandera.
Berta
Pues no queda mucho que añadir. Suscribo cada una de vuestras palabras.
Me pasó algo parecido con Indira Gandhi, con Isaac Rabin... Es demasiada peña.
Es lo que pasa, que en una peli siempre mueren los malos y en la vida real asesinan a los buenos y los malos siguen impertérritos, con esa muesca tan desagradable...
Ojalá Pakistan no sufra demasiado, aunque a estas alturas dudo de todos y de todo.
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