Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

miércoles, 5 de diciembre de 2007

NUNCA ES TARDE

Dicen que los 40 de ahora son los 30 de antes, por tanto los 30 de ahora son los 20 de antes y así sucesivamente. Quizás por eso se me antoja ahora contaros algo sobre mis padres, porque estoy en plena juventud “de antes” y a veces me siento como una adolescente (aunque bien sé que de adolescente nada, todo lo más un híbrido: adolescente con obligaciones).

Bueno, realmente cuando tengo a mis padres cerca, o me acuerdo de ellos, siempre me siento como una adolescente y, la verdad, no me sale sentirme de otra manera. Quizás sea porque ellos me siguen viendo como una niña, aunque ya no haga las trastadas de entonces ni les tenga hasta la madrugada preocupados por mi paradero. O quizás sea porque, en el fondo, lo sigo siendo (y a mucha honra además).

En cualquier caso he de confesar que yo que no fui un primor de niña, es decir, estaba bien educada y tenía un corazón de oro (palabras textuales de mi madre) pero mi niñez está cargada de trastadas y en mi adolescencia dejé un reguero de crispación difícil de olvidar. He sido contestona, fría y bruta (¿he sido?), pero ante esto mis padres nunca perdieron la esperanza ni la ilusión conmigo y su amor por mi jamás se vio afectado por ninguna condición.

Hablo también por mis hermanos si digo que hemos sido afortunados de crecer con mis padres, pues en todo momento han estado ahí para los tres sin ningún tipo de discriminación ni favoritismo. En lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, como todo amor incondicional que se precie.

Siempre le digo a mis amigos que mis padres son “muy padres” y creo que al principio no entienden la dimensión de la expresión porque algunos me contestan “pues como todos”. Pero en cuanto los conocen descubren a qué me refiero. Y no es que mis padres sean mejores que los demás (aunque para mí sean lo más), sino que son eso: “muy padres”, es decir, están siempre en su papel y nunca se cansan, o al menos yo no noto que se cansen.
Lo que sí noto y sé es que sigo siendo un poco bruta y nunca les he agradecido su inmensa generosidad, su paciencia, su ternura, su coherencia y su bondad y creo que ya va siendo hora de que lo haga.

Yo sé que ellos saben que les quiero y con eso a mi me basta, pero no quería dejar pasar la oportunidad de hacerlo saber por aquí para sanear las aguas de este mar virtual a veces infecto de chapapote.

No es solo porque me sienta mal y a veces sola y triste, es también porque solo con ellos tengo la seguridad de que, por muy mal que me vayan las cosas, muy delgada que esté o muy mal bicho que pueda ser, siempre estarán ahí. Y eso no puede decirse de muchas personas ¿no os parece? ...


Un beso muy gordo papis.

3 comentarios:

Justo dijo...

Hay muchas formas de amar o de querer. Hay amores incondicionales, que te quieren ‘a pesar’ de lo que eres. Pero también hay otros amores que te quieren 'precisamente' por lo que eres.

Puede que esto no sea muy lógico, pero ¿ alguien ha dicho que las querencias obedezcan a las leyes de la lógica?

Sue dijo...

Bueno, yo conocí a una chica que decía que si, que el amor era pura lógica...pero esa es otra historia.

Anónimo dijo...

Me siento caminante sin camino. A veces las cosas que imaginas blancas, sin más cuando están a tus pies son negras, no sabes porque simplemente están, negras de
día y negras de noche.

Con la única persona, que me siento segura, llena, y sé que siempre va a estar conmigo, es mi mamá. Jamás leerá esto, porque la asustan los ordenadores, ella es feliz en su casa, cuidando de sus nenes, siempre dispuesta a una sonrisa, a una palabra de confianza, a demostrar su amor, con la mejor de las comidas, nunca pensé que la echaría tanto de menos, una persona tan independiente como yo, pero en fin no hay día que no piense en ella, y anhele su presencia, y sobre todo esa sonrisa tan bella y llena de paz, que a llegar a casa siempre me lanzaba ¡¡¡ Mami , te quiero !!!