Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

martes, 18 de septiembre de 2007

PURÉ DE PATATA Y ZANAHORIA


Ayer noche, mientras cocía un par de patatas y una zanahoria para hacer el puré que más me gusta del mundo (receta de la mama), encendí la tele y tuve la ocasión de ver unos minutos del programa Supermodelo 07. No voy a negar que sabía de la existencia de este show gracias a Boris Izaguirre (siento una predilección especial por Boris y le sigo en lo que puedo), pero cierto es que nunca había gastado tiempo en verlo. Craso error, porque este programa tiene tela para cortar de la buena y es una fuente de inspiración inagotable para cualquier estudio antropológico que se precie.

Tenía idea también de la polémica que suscitó la pasada edición, sobre todo por la forma con que los “profesores” de la academia se dirigían a las chicas, sin embargo, nunca hubiera imaginado, en pleno siglo XX, lo que ayer noche vi y escuché mientras trituraba las patatas de mis amores.

Bueno, no sé, se supone que andamos sobrados de leyes que amparan nuestra dignidad como personas, o al menos de eso nos jactamos en los países civilizados (qué penita damos), y se supone también que la mujer ya no tiene por qué soportar que la marquen como a una res ni la valoren por su físico. Y me diréis “oye petarda, que es un concurso de modelos y aquí lo que cuenta es el físico” y yo os diré: vale, pero ¿os parece notable el mensaje que ofrecen y, sobre todo, el lugar en el que siguen apoltronando a la mujer?” Y no me refiero a este concurso, que solo es un ejemplo más, sino al bombardeo de ideas contradictorias al que nos someten.

A ver, yo a Boris le quiero mucho y le considero un tipo inteligente y sensible como pocos, pero su desmesurada devoción por la estética y el show le hace caer en una frivolidad que, a veces, me hace replantearme mi amor. Y es por eso que le voy a dejar al margen de mi cruzada personal contra este tipo de programas, ante los que él rompe lanzas continuas.

Yo, más que una lanza, le daría con la cacerola (del puré) en la cabeza a alguno de los cerebritos que los diseñan.

Y es que mientras asistía al sobeteo, tasación, juicio y descalificación pública de la anatomía de las chicas del programa, sentí vergüenza y lástima ajena. Mucha. Por dos razones: 1º) porque me parece degradante y 2º) porque me acordé de algunas secuencias de mi vida en las que pasé (en menor medida) por un calvario similar. En mi caso el calvario no pasó a mayores (ni fue tan ruin), pues mi experiencia no se emitió en la tele ni yo seguí por ese camino profesional (el del modelaje), pero la sensación que tuve viendo el programa fue la misma que sentí con 17 años cuando aquella “agente de modelos” me trató como si fuera un trozo de carne con ojos.

No quiero pensar lo que dirían los que viven de la profesión si me leyeran, sobre todo las modelos, que curran lo suyo y no se consideran degradadas ni tasadas, pero yo les diría que mi opinión nunca será tan burda como el juicio de aquellos que las miden y las pesan y que, en cualquier caso, yo solo expreso una opinión basada en la propia experiencia y en lo que veo y oigo.

No voy contra el mundo de la moda, la publicidad o el show business en general, pero considero que se pueden hacer las cosas de muchas formas y me ofende mucho lo que me ofrecen. Ya sé que es un concurso de modelos y que se trata de que gane la más guapa y elegante y, me guste a mi o no, es lo que hay y yo elijo si me apunto al carro o me quedo fuera (que va a ser me quedo fuera). Pero qué tiene que ver eso con la humillación y degradación públicas de una persona, una mujer, y a cuento de qué viene confundir a las nuevas generaciones con semejante esperpento.

Por favor, que un tío enfile a un centenar de chicas y se ponga a examinarlas y a tocarlas como si fueran ganado para sacrificar. ¡Y los insultos de los que se suponen que las forman para ser futuras modelos! ¿Qué se supone que quieren formar? ¿Víboras sin corazón que aguanten insultos y luego los propinen? ¿Muñecas sin autoestima que (por extensión) desestimen al resto? ¿Mujeres que no saben dónde está Santander?...

¡Por favor, no! Hay otra vía y otro tipo de enseñanza. Me lo dicen los posos de mi rico puré y mi razón… ¿no os parece?

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo voy en contra de todo aquel repipi que haga semejantes barbaridades. No he visto el programa y eso que participa una chica que iba el año pasado a mi insti, pero por lo que me has dicho tiene que ser basura. A mi me han echado pestes alguna vez que otra por mi físico, pero me entra por un oído y me sale por el otro (aunque tengo que confesar que algo se me queda dentro...), si no les gusto pues que no miren.
No dejas de sorprenderme con tus blogs, no dejes de escribir hasta que no hayas fundido el teclado eh?
Talué!
P.D. Ese puré debe de estar muy rico...

Sue dijo...

Blue, querida, ni que decir tiene que no debes hacer caso nunca de comentarios ofensivos, eso vaya por delante.
El puré está rico, rico, pero hoy toca un poco de pasta con dátiles ¿te apuntas?...
Bs.

Anónimo dijo...

Ufff odio estos programas y mas este en concreto. Los profesores son de lo más prepotente que he visto, la tia de los rizos es parecida a la señorita Rotermeyer pero sin látigo y el tío de las gafas se cree de lo mas cool... Aggg no puedo con ellos.

PD: Me alegra verte de nuevo por aqui y que tu problemilla se solucionara. Besitos Sue

Davidik dijo...

Hola Sue, he estado varios días casi sin tiempo para los blogs, y me encuentro que mientras tanto pasaste del II al I, del I al II... en fin, entre uno y otro me acabo de poner al día con todos los posts que no había leído. Me alegro de que ya te funcione bien esto, y siento no habete echado una mano como ponías en mi comentario, pero ni de leerlo tuve tiempo.

Sobre el post: nunca he visto el programa y, ya que sobre esto pienso exactamente igual que tú, nunca se me ha pasado por la cabeza verlo. Pero es verdad que a veces los programas de televisión más repugnantes resultan ser, desde el punto de vista antropológico, más educativos que un documental de National Geographic.