Leitmotiv

Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: estoy de sobra y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres.

Escribo por mi desesperación y mi cansancio, ya no soporto la rutina de ser yo, y si no existiese la novedad continua que es escribir, me moriría simbólicamente todos los días.

Pero estoy preparada para salir con discreción por la puerta trasera. He experimentado casi todo, aún la pasión y su desesperanza. Ahora sólo querría tener lo que hubiera sido y no fui.

-C. Lispector, La hora de la Estrella-

lunes, 3 de septiembre de 2007

Nunca Jamás

Nunca digas “nunca jamás” dicen. Y por qué no si así lo sientes. Además, hay hasta un país que se llama así Nunca Jamás, el país de Peter Pan, del imaginario colectivo, del imaginario particular, lo que queráis, pero existe ¿o es que acaso ninguno a leído el cuento de J.M Barrie? Pues eso.

Hay cosas que se terminan, que caen por su propio peso, que son lo que son y no hay que darle más vueltas. Hay cosas que son “eso” y que jamás fueron ni serán otra cosa y en ello radica su fuerza y la nuestra. Las vemos y sentimos y entonces lo tenemos claro. Y cuando sabemos eso ¡ay! Qué maravillosa sensación. Es como salir de la Caverna.

Se acabaron las incertidumbres, las esperas, ese aspecto difuminado de las cosas, la imaginación al poder. Una frase que resultó clave como slogan en el 68 francés y es clave para muchos aspectos de la vida, pero en otros más bien nos sobra, al igual que sobra el remanente del cocido cuando está hirviendo. Por eso hay que espumarlo de vez en cuando.

El reconocimiento del nunca jamás también nos sirve de espumadera para quitar lo que sobra del alimento que vamos a digerir.

Alguien me dijo hace bien poco (adivinando quizás un estado de ánimo que yo evitaba exteriorizar absolutamente):” la vida ya es de por si muy esclava como para ser esclavos de alguien”. Ni ese alguien al decirlo ni yo al recibirlo pensamos en la imagen de un esclavo encadenado recogiendo algodón (por ejemplo) sino más bien en una situación mucho más ligera, aunque no por ello menos esclava. Y es que a veces nos hacemos esclavos de una situación por nuestro propio pie y sin que nadie nos llame a ello y luego somos incapaces de liberarnos de las cadenas.

El ser humano puede ser muy estúpido al igual que puede ser tremendamente listo. Y el listo consigue, normalmente, que el estúpido no se de cuenta de nada nunca. Nunca jamás.

Pero otras veces si se da cuenta, quizás porque le apetece un rico cocido madrileño sin espuma, o quizás porque tiene sucio el cristal de sus lentes y deja de ver más allá y entonces piensa “no veo nada ¿por qué? ¿Qué coño pasa?” Y el nunca jamás le golpea en las narices y le rompe las cadenas (y las narices). Y el bueno de Peter sale a la luz y nos recuerda que no debemos perder la ilusión nunca jamás, pero que en ese camino no olvidemos quienes somos.

Yo os invito a que digáis nunca jamás cuantas veces creáis conveniente, porque la vida es muuuuy larga y está llena de cosas ricas para comer.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Cómo me gusta Peter Pan *-* Uno de los mejores cuentos que he leído...
Tienes mucha razón Sue, yo suelo decir pocas veces "nunca jamás", ya que mi edad no me permite ser ni la mitad de libre que puedo ser (desde mi punto de vista); pero cuando lo digo no me rechista ni San Pedro...bueno mis padres o a los que les llevo la contraria o a lo que le llevo la contraria, pero bueno.
Vamos a ser libres como pajarillos en el parque del Retiroo! Pio pio pio! Hoy estoy melancólica u_u
Saludetes ;)

Davidik dijo...

¡Hola! Me alegro de poder seguir leyéndote, ya sea con fondo blanco o con fondo azul oscuro. Sobre el post, si lo hubiera leído en cualquier otro momento de mi vida, sólo te diría que estoy de acuero y que me gusta. Pero además me pilla en un momento en que me viene al pelo. Vamos, es que parece una revelación. Así que nada, por mi parte, gracias doblemente por el post :-)

Unknown dijo...

Siempre he sido de las que han dicho "nunca digas nunca" pero también he sido de las que ha dicho "Nunca haré esto o nunca haría aquello"... En fin contradiciones humanas... Pero sinceramente, yo me considero una persona segura y que casi siempre sabe lo que quiere y por tanto podria decirte muchas cosas que nunca haría, pero por si acaso me callo no vaya a ser que me tenga que comer mis palabritas con patatas fritas, que por cierto están de vicio jeje...

Besazos

Sue dijo...

Naya, estás en una edad jodida, pero no dudo que con tu inteligencia solventarás el trance y conseguirás lo que tú desees. Eso nunca lo dudes. La libertad la adquirirás poco a poco, es cuestión de ir ganando terreno y confianza.
Davidik, me alegra de que me leas (y siento no haber hecho lo de los tres regalos, lo tengo pendiente de todas formas. No lo olvido) pero más me alegra que este post te haya revelado algo. Gracias dobles a ti también por seguir ahí.
India, sigue gozando de esa seguridad que tienes, aunque tengas que comerte tus palabras con patatas fritas, porque como bien dices están bien buenas.